Protectores contra sobretensiones y fotovoltaica: cómo proteger tu instalación solar
La instalación fotovoltaica está parada, el cliente llama, y la factura de sustitución ronda entre 1.500 y 2.500 euros, sin contar la pérdida de producción ni el tiempo de intervención.
Este escenario no es excepcional. España registra una media anual que oscila entre varios cientos de miles y más de dos millones de rayos según los años, según los datos de AEMET. Para un parque fotovoltaico cuyos cables recorren varias decenas de metros en el tejado o en el suelo, cada tormenta cercana representa un riesgo real de sobretensión inducida en los circuitos de corriente continua y corriente alterna.
El protector contra sobretensiones es la respuesta técnica a este riesgo. Es precisamente aquí donde empiezan a aparecer errores costosos.
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Por qué una instalación fotovoltaica es especialmente vulnerable a las sobretensiones
Una instalación solar tiene características que la hacen estructuralmente más expuesta a sobretensiones que una instalación eléctrica convencional.
El primer factor es la longitud de los cables de corriente continua. Entre los módulos situados en cubierta o sobre marquesinas solares y el inversor al pie del edificio, los conductores recorren decenas, a veces cientos de metros. La sobretensión inducida se propaga entonces a través de los dos conductores de corriente continua y va directamente al inversor.
El segundo factor es la propia naturaleza de la corriente continua. A diferencia de la corriente alterna, la corriente continua no pasa por cero. Un arco eléctrico establecido en el lado de CC no se apaga espontáneamente: se mantiene mientras el voltaje lo permita. Por esta razón, los protectores contra sobretensiones de corriente continua para sistemas fotovoltaicos no son intercambiables con los protectores estándar de corriente alterna. Deben estar específicamente diseñados y homologados para corriente continua, y calibrados según el voltaje real de la instalación.
El tercer factor es la concentración de valor en el inversor. Sustituirlo en caso de avería representa entre 1.200 y 2.500 euros para una instalación estándar de 3 kWp, según los precios de referencia del mercado español en 2025-2026.
Las estadísticas del sector europeo de seguros confirman la magnitud del riesgo: según datos publicados por especialistas en protección contra rayos, casi un tercio de los daños registrados en parques fotovoltaicos están relacionados con rayos o fenómenos de sobretensión. La Asociación Alemana de Seguros (GDV) exige además la integración de protectores contra sobretensiones en cualquier instalación que supere los 10 kW.