- Un estudio realizado a 400 directivos del sector energético y químico en 12 países señala un punto de inflexión: el sector avanza hacia cerca de un 50 % de automatización total en 2030, con casi un tercio de las operaciones ya plenamente autónomas.
- El 59 % advierte de que retrasar la adopción incrementará los costes operativos, en un contexto marcado por la inflación y el relevo generacional de la fuerza laboral.
- El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y Asia lideran actualmente los niveles de adopción, mientras que Norteamérica prevé la mayor aceleración, impulsada por la demanda energética asociada a la IA y la expansión de la infraestructura de centros de datos.
Schneider Electric, líder global en tecnología energética, ha presentado hoy un nuevo estudio que pone de relieve la combinación de factores que está situando las operaciones autónomas en el centro de la agenda del sector energético y químico.
El análisis, basado en 400 altos directivos del sector en 12 países, evidencia un aumento significativo de la urgencia en torno a la autonomía. Un tercio de los directivos (31,5 %) considera que avanzar en autonomía será una prioridad “crítica” en los próximos cinco años, cifra que asciende al 44 % en un horizonte de diez años. Menos del 5 % a nivel global lo considera una prioridad baja.
Los directivos señalan importantes presiones de carácter económico. Advierten de que retrasar la adopción puede provocar un aumento de los costes operativos (59 %), un agravamiento de la escasez de talento (52 %) y una pérdida de competitividad (48 %). No obstante, la adopción no está exenta de desafíos. Entre las principales barreras se encuentran los elevados costes iniciales (34 %), los sistemas heredados (30 %), la resistencia organizativa (27 %), las preocupaciones en materia de ciberseguridad (26 %) y la incertidumbre regulatoria (25 %).
El Global Autonomous Maturity Reportde Schneider Electric sitúa al sector en un momento clave de transformación, en el que convergen la electrificación, la automatización y la digitalización. El aumento de la demanda de IA, impulsado principalmente por el crecimiento del cloud hyperscale y de los centros de datos, está ejerciendo una presión sin precedentes sobre los sistemas energéticos globales. Se prevé que la demanda eléctrica prácticamente se duplique hasta alcanzar los 1.000 TWh en 2030, lo que intensifica la necesidad de operaciones más flexibles, eficientes y resilientes.
En este contexto de convergencia entre IA y energía, el 49 % de los directivos identifica la IA como el principal impulsor de la aceleración de la autonomía, seguida de los avances en ciberseguridad, el cloud y el edge computing, los gemelos digitales, el control avanzado de procesos y la automatización abierta definida por software.
“Actualmente, las organizaciones a nivel global ya operan con un 70 % de autonomía, con previsión de alcanzar el 80 % en 2030”, afirmó Gwenaelle Avice Huet, Executive Vice President de Schneider Electric. “La autonomía se está consolidando rápidamente como el nuevo modelo operativo de la industria. A medida que avanza la IA y los sistemas energéticos afrontan una mayor presión, las operaciones autónomas se están convirtiendo en un elemento esencial para garantizar la resiliencia y la competitividad. Y este cambio no consiste en sustituir a las personas, sino en permitirles centrarse en tareas de mayor valor, reforzar la seguridad y desarrollar nuevas capacidades. Quienes escalen ahora definirán la próxima era del rendimiento industrial”.
Los analistas del sector coinciden en que esta transición está más avanzada de lo previsto. “El informe muestra que la adopción de la autonomía en el sector está más avanzada de lo esperado, con la automatización abierta definida por software liderando la siguiente fase de innovación energética”, añadió Gaurav Sharma, Independent Energy Market Analyst. “En un sector en el que la fiabilidad, la seguridad y la reducción de emisiones de carbono son ya innegociables, estas tecnologías se están consolidando como la forma más eficaz de operar ‘más con menos’ y de lograr operaciones más resilientes y competitivas”.
El impulso es claro, aunque el progreso es desigual, con diferencias regionales en los niveles de madurez. Mientras que los países del CCG y Asia lideran actualmente el nivel de desarrollo, Norteamérica será la región con mayor aceleración en la adopción en los próximos cinco años, impulsada por su escala en producción y consumo energético y por la rápida expansión de los centros de datos. Europa mantiene un avance constante, aunque presenta la trayectoria de adopción más lenta.
“Las operaciones autónomas están redefiniendo la forma en que las empresas del sector energético y químico gestionan sus instalaciones, y Schneider Electric y AVEVA están a la vanguardia de este cambio, apoyando a clientes como Shell, European Energy, ADNOC y Baosteel en despliegues reales”, afirmó Devan Pillay, President of Schneider’s Heavy Industries Segment. “Al integrar el control de procesos y la gestión energética de Schneider Electric con las tecnologías digitales y la inteligencia industrial de AVEVA, ofrecemos arquitecturas integradas definidas por software que proporcionan visibilidad en tiempo real y permiten gemelos digitales impulsados por IA capaces de predecir, adaptarse y autooptimizarse con una intervención mínima”.
Los despliegues recientes ponen de manifiesto esta evolución. En la refinería Scotford de Shell en Canadá, Schneider Electric está contribuyendo a modernizar las operaciones mediante automatización abierta definida por software, facilitando operaciones más flexibles y autónomas. En la planta Kassø Power-to-X de European Energy, la primera instalación comercial de e-metanol del mundo, Schneider Electric y AVEVA están habilitando operaciones de producción de combustibles limpios autooptimizadas con apoyo de IA y monitorización remota resiliente.
El estudio ha sido encargado en colaboración con Censuswide y Development Economics, y cuenta con el apoyo del analista independiente del mercado energético Gaurav Sharma. Recoge la visión de 400 directivos del sector en 12 países de cuatro regiones clave —Norteamérica, Europa, Asia y el CCG—, complementada con análisis documental y entrevistas a actores y expertos del sector energético y químico a nivel global.