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¿Qué es la memoria de calidades de una obra y qué debe incluir?

Publicado: 15 de enero de 2026 Categoría: Sabías qué

La memoria de calidades describe materiales, sistemas y acabados de una obra. Incluye estructura, instalaciones, carpinterías, revestimientos y estándares constructivos para garantizar transparencia, calidad y cumplimiento del proyecto

¿Qué es la memoria de calidades de una obra y qué debe incluir?

La memoria de calidades es uno de los documentos esenciales dentro de cualquier proyecto de construcción, ya sea una vivienda, un edificio de uso público o una reforma integral. Su función principal es describir con precisión los materiales, sistemas constructivos y acabados que se emplearán en la obra, ofreciendo una visión clara y detallada del nivel de calidad previsto. Gracias a la memoria de calidades, tanto el promotor como el cliente final pueden conocer de antemano qué estándares se aplicarán y qué prestaciones tendrá el inmueble una vez finalizado.

Además de servir como guía técnica, la memoria de calidades actúa como un compromiso formal entre las partes implicadas en el proyecto. En ella se especifican elementos tan relevantes como la estructura, la cimentación, los aislamientos, las instalaciones eléctricas y de fontanería, la carpintería interior y exterior, los revestimientos y los sistemas de climatización. Esta información permite evitar malentendidos, garantizar la transparencia y asegurar que la ejecución de la obra se ajuste a lo proyectado.

Por otro lado, la memoria de calidades también cumple un papel fundamental en la valoración económica del proyecto. Al definir con exactitud los materiales y soluciones constructivas, facilita la elaboración de presupuestos realistas y comparables entre diferentes empresas constructoras. De este modo, se convierte en una herramienta imprescindible para la toma de decisiones y para el control de calidad durante todo el proceso constructivo.

¿Por qué es clave la memoria de calidades en un proyecto de construcción?

La memoria de calidades es uno de los documentos más determinantes dentro de un proyecto de construcción porque actúa como el puente entre la idea arquitectónica y su materialización real. No se limita a enumerar materiales: define estándares, prestaciones y niveles de acabado que condicionan directamente la durabilidad, el comportamiento técnico y la percepción final del edificio. En otras palabras, fija las reglas del juego para todos los agentes implicados, desde el proyectista hasta el constructor y el cliente.

Desde un punto de vista técnico, la memoria de calidades establece las especificaciones mínimas que deben cumplir los elementos constructivos: resistencia de materiales, coeficientes de aislamiento térmico y acústico, tipos de instalaciones, sistemas de impermeabilización, eficiencia energética o tratamientos de protección. Estos parámetros no solo garantizan el cumplimiento normativo, sino que permiten prever el rendimiento del edificio a lo largo de su vida útil. Una memoria bien elaborada reduce incertidumbres y evita improvisaciones en obra, lo que se traduce en un control más preciso de los costes y los plazos.

Además, este documento tiene un papel clave en la gestión contractual. Al definir con claridad qué se va a ejecutar y con qué nivel de calidad, la memoria se convierte en una referencia objetiva para valorar ofertas, supervisar la ejecución y resolver discrepancias. Cuando surgen dudas sobre un acabado, un material o una instalación, la memoria de calidades es el punto de retorno que permite verificar si lo ejecutado se ajusta a lo proyectado. Su precisión es, por tanto, una herramienta de transparencia y protección tanto para el promotor como para el usuario final.

Finalmente, la memoria de calidades influye directamente en la percepción del valor del inmueble. Un proyecto puede tener un diseño impecable, pero sin una definición rigurosa de materiales y sistemas constructivos, el resultado puede quedar por debajo de las expectativas. Por eso, una memoria bien redactada no solo aporta rigor técnico, sino que también comunica la intención del proyecto: su nivel de confort, su eficiencia, su durabilidad y su carácter. En definitiva, es un documento estratégico que asegura que la visión arquitectónica se traduzca en un edificio coherente, funcional y de calidad.

¿Qué debe incluir una memoria de calidades completa?

Una memoria de calidades completa es el documento que define con precisión los materiales, sistemas constructivos y prestaciones técnicas que tendrá una edificación. Su función es garantizar que todos los agentes implicados, promotor, proyectista, constructor y cliente final, compartan una misma referencia sobre el nivel de calidad previsto.

Además, permite controlar la ejecución en obra, evitar interpretaciones ambiguas y asegurar que el resultado final responde a los estándares de confort, seguridad y eficiencia establecidos desde el proyecto.

La redacción de la memoria de calidades debe ser rigurosa, detallada y coherente con el diseño arquitectónico y las normativas vigentes. Por este motivo, debe incluir, como mínimo, la siguiente información:

Descripción de materiales estructurales y de acabado

En una memoria de calidades tiene que haber una descripción detallada y verificable de todos los materiales empleados tanto en la estructura del edificio como en los acabados interiores y exteriores. Este apartado es esencial para garantizar transparencia, control técnico y coherencia con el proyecto arquitectónico.

Entre los elementos que deben describirse se encuentran:

Materiales estructurales

  • Cimentación: tipo de sistema (zapatas, losa, pilotes), hormigón empleado, resistencia característica, armados y tratamientos especiales.

  • Estructura portante: descripción del sistema estructural (hormigón armado, acero, madera laminada, estructura mixta), secciones, calidades del acero, recubrimientos y protecciones.

  • Forjados: tipología (reticular, unidireccional, losa maciza, prefabricado), espesores, resistencia y características acústicas o térmicas si aplican.

  • Muros y cerramientos estructurales: materiales, espesores, sistemas de aislamiento y comportamiento térmico/acústico.

Materiales de acabado

  • Revestimientos interiores: pavimentos (cerámicos, madera, vinílicos), revestimientos verticales, falsos techos y sus características técnicas (resistencia, absorción acústica, clasificación al fuego).

  • Carpinterías interiores y exteriores: materiales (aluminio, PVC, madera), sistemas de apertura, vidrios empleados, niveles de aislamiento y certificaciones.

  • Acabados de fachada: tipo de envolvente (SATE, fachada ventilada, monocapa, ladrillo visto), texturas, colores y prestaciones.

  • Equipamientos y elementos decorativos: sanitarios, griferías, mecanismos eléctricos, luminarias, mobiliario fijo y cualquier elemento que forme parte del acabado final.

  • Tratamientos superficiales: pinturas, barnices, impermeabilizaciones, sellados y productos de protección.

Este apartado debe redactarse con la mayor precisión posible, evitando términos ambiguos y asegurando que cada material esté identificado mediante referencias técnicas, normas aplicables y, cuando sea posible, fichas de fabricante.

Instalaciones eléctricas, sanitarias y domótica

La memoria tiene que aportar una descripción de las instalaciones que dotan al edificio de funcionalidad y confort. En el ámbito eléctrico, se especifican los tipos de circuitos, protecciones, cuadros de distribución, iluminación y previsiones para cargas especiales. En este apartado también es habitual mencionar la utilización de mecanismos y soluciones de fabricantes reconocidos, como Simon, cuya gama de interruptores, enchufes y sistemas de control garantiza fiabilidad, durabilidad y una integración estética acorde al diseño del proyecto.

En las instalaciones sanitarias, se detallan los materiales de tuberías, sistemas de evacuación, equipos de producción de agua caliente sanitaria y dispositivos de ahorro de consumo, asegurando que cumplen con los requisitos de salubridad, presión y eficiencia.

La domótica, cada vez más presente en proyectos contemporáneos, incluye sistemas de control de climatización, iluminación, seguridad, persianas o monitorización energética. En este ámbito, también pueden integrarse soluciones inteligentes compatibles con plataformas de automatización como las desarrolladas por Simon, que permiten gestionar el edificio de forma centralizada y mejorar la experiencia del usuario.

Este apartado asegura que todas las instalaciones cumplen con criterios de seguridad, eficiencia y usabilidad, aportando valor añadido y garantizando un funcionamiento óptimo del edificio.

Certificaciones, sostenibilidad y eficiencia energética

Una memoria de calidades completa debe incorporar los criterios de sostenibilidad y eficiencia energética previstos en el proyecto. Esto incluye aislamientos térmicos y acústicos, carpinterías de altas prestaciones, sistemas de climatización eficientes y estrategias pasivas de diseño. También se indican valores de transmitancia, tratamiento de puentes térmicos y la clasificación energética estimada.

Si el edificio aspira a certificaciones como BREEAM, LEED o Passivhaus, se detallan los requisitos adoptados. Este apartado refleja el compromiso del proyecto con el rendimiento ambiental, el ahorro energético y la calidad del entorno construido.

Factores a tener en cuenta en la memoria de calidades de una obra

Como hemos visto, la memoria de calidades es un documento fundamental en cualquier proyecto de edificación, ya que define con precisión los materiales, sistemas constructivos y acabados previstos en la obra. Su correcta elaboración garantiza transparencia, coherencia técnica y seguridad jurídica para todas las partes implicadas.

A continuación, se detallan los principales factores que deben considerarse para asegurar una memoria de calidades completa y fiable.

Normativa aplicable

Para la redacción de la memoria de calidades es imprescindible tener en cuenta la normativa vigente que regula tanto los materiales como los sistemas constructivos. Entre las más relevantes se encuentran:

  • Código Técnico de la Edificación (CTE), que establece las exigencias básicas de seguridad, habitabilidad, eficiencia energética y salubridad.

  • Normas UNE y reglamentos específicos (instalaciones eléctricas, fontanería, climatización, protección contra incendios, etc.).

  • Ordenanzas municipales que pueden imponer requisitos adicionales en materia de sostenibilidad, accesibilidad o estética.

  • Reglamentos sectoriales aplicables a productos concretos (marcado CE, certificaciones de calidad, ensayos obligatorios).

La memoria debe reflejar explícitamente el cumplimiento de estas normas y, cuando proceda, incluir referencias a certificaciones o ensayos de los materiales.

¿La memoria de calidades es vinculante?

, la memoria de calidades tiene carácter contractual. Forma parte de la documentación que se entrega al comprador y, por tanto, es vinculante para el promotor y el constructor. Esto implica que:

  • Los materiales y sistemas descritos deben ejecutarse tal como se especifican.

  • Cualquier modificación debe justificarse, comunicarse y, en muchos casos, contar con la aceptación del comprador.

  • La memoria sirve como referencia para verificar que la obra se ha ejecutado conforme a lo pactado.

Su valor jurídico es especialmente relevante en promociones de vivienda, donde actúa como garantía de transparencia y protección del consumidor.

Reclamaciones por incumplimiento

Cuando los materiales o acabados ejecutados no coinciden con lo descrito en la memoria de calidades, el comprador puede:

  • Solicitar la reposición o corrección de los elementos que no se ajusten a lo pactado.

  • Reclamar una compensación económica si la sustitución no es viable o supone un perjuicio.

  • Acudir a vías legales, apoyándose en la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) y en la normativa de defensa del consumidor.

La memoria de calidades se convierte así en un documento clave para acreditar el incumplimiento y fundamentar cualquier reclamación.

Compatibilidad visual con el proyecto arquitectónico

Además de su función técnica y contractual, la memoria de calidades debe mantener una coherencia estética con el proyecto arquitectónico. Esto implica:

  • Asegurar que los materiales seleccionados respetan la imagen global del edificio.

  • Mantener una armonía cromática y formal entre fachadas, interiores y espacios comunes.

  • Garantizar que los acabados previstos son compatibles con la conceptualización arquitectónica y con el nivel de calidad que se quiere transmitir.

  • Evitar contradicciones entre planos, renders y descripciones técnicas.

Una memoria bien integrada con el diseño arquitectónico contribuye a una ejecución más fiel y a una percepción de calidad más sólida por parte del usuario final.

Buenas prácticas para redactar una memoria de calidades profesional

Redactar una memoria de calidades precisa y coherente es fundamental para garantizar la transparencia del proyecto y evitar conflictos durante la ejecución de la obra. Para lograr un documento sólido y profesional, es recomendable aplicar las siguientes buenas prácticas:

Claridad y precisión en la descripción

  • Utilizar un lenguaje técnico pero comprensible, evitando ambigüedades.

  • Describir cada material o sistema constructivo con el nivel de detalle necesario: composición, formato, características técnicas y prestaciones.

  • Evitar términos genéricos como “material de primera calidad” sin especificar estándares o referencias concretas.

Estructuración coherente del contenido

  • Organizar la memoria por capítulos (cimentación, estructura, cerramientos, instalaciones, acabados, etc.).

  • Mantener un orden lógico que facilite la consulta por parte de técnicos, promotores y compradores.

  • Asegurar la coherencia interna entre capítulos y con el resto de la documentación del proyecto.

Inclusión de referencias técnicas

  • Incorporar normas UNE, reglamentos sectoriales y requisitos del Código Técnico de la Edificación aplicables a cada elemento.

  • Añadir fichas técnicas o especificaciones del fabricante cuando sea relevante.

  • Referenciar ensayos, certificaciones o marcado CE para productos que lo requieran.

Uso de material visual de apoyo

  • Incluir imágenes, esquemas o diagramas que ayuden a comprender la solución constructiva o el acabado previsto.

  • Añadir muestras visuales de materiales (texturas, colores, formatos) cuando sea posible.

  • Asegurar que el material gráfico coincide con lo descrito en el texto y con los planos del proyecto.

Coherencia con el proyecto arquitectónico

  • Verificar que los materiales y acabados descritos se corresponden con la estética y el concepto del proyecto.

  • Evitar contradicciones entre la memoria, los planos, los detalles constructivos y los renders comerciales.

  • Mantener una línea de calidad homogénea en todos los elementos del edificio.

Actualización y revisión continua

  • Revisar la memoria antes de su entrega para corregir errores, duplicidades o inconsistencias.

  • Actualizarla cuando se produzcan cambios en el proyecto o en la normativa aplicable.

  • Validar el contenido con los distintos agentes implicados (arquitecto, ingeniero, promotor, dirección facultativa).

La memoria de calidades como herramienta de diferenciación del proyecto

La memoria de calidades no debe entenderse únicamente como un documento técnico destinado a describir materiales y sistemas constructivos: es también una pieza estratégica de comunicación capaz de transmitir el nivel de excelencia del proyecto. En promociones de alto standing, este documento se convierte en un elemento diferenciador que refuerza la identidad del edificio, comunica su valor añadido y genera confianza en el comprador.

Una memoria bien elaborada, coherente con el diseño arquitectónico y respaldada por referencias técnicas sólidas, contribuye a posicionar el proyecto en un segmento superior del mercado.

En este sentido, la inclusión de marcas reconocidas por su innovación y fiabilidad, como Simon, referente en soluciones de iluminación y mecanismos eléctricos, no solo garantiza calidad, sino que también potencia la percepción de prestigio y cuidado en cada detalle del proyecto.

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