Publicado: 15 de noviembre de 2005
Categoría: Artículos técnicos
La nueva tecnología de alumbrado de Philips posibilita un ahorro de 600 - 700 millones de euros en los costes de operación en Europa
Royal Philips Electronics, líder mundial en alumbrado, ha iniciado una campaña de sensibilización que pretende concienciar a todos los sectores de la población sobre la necesidad de mejorar la eficiencia energética en el sistema de alumbrado europeo.
Los estudios realizados por Philips demuestran que, aunque en la mayor parte de Europa se tiene en cuenta el factor ecológico en alumbrado, aún existe una tercera parte de la iluminación de las vías públicas y autopistas europeas que sigue utilizando la ineficiente tecnología de los años 60: las lámparas de vapor de mercurio. Estas lámparas consumen una gran cantidad de energía, generando un gasto excesivo e innecesario, tanto para las autoridades locales como para los contribuyentes, y produciendo asimismo altas emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Se calcula que en Europa hay todavía, aproximadamente, unos 35 millones de lámparas de vapor de mercurio. Las cifras demuestran que, si todas estas lámparas así como sus equipos fueran reemplazados por la tecnología más moderna de alumbrado, los ayuntamientos europeos ahorrarían anualmente entre 600 y 700 millones de euros en los costes de operación. Además, Europa podría reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 3,5 millones de toneladas al año, lo cual sería un enorme avance en los objetivos fijados en Kyoto.

Motivos económicos para cambiar a la última tecnología en iluminación:

Motivos ecológicos para cambiar a la última tecnología en iluminación:
Como ejemplo, los nuevos sistemas de iluminación Cosmópolis, lanzados al mercado en 2005, son en su funcionamiento dos veces más eficientes que las lámparas de vapor de mercurio, ofrecen una calidad de luz considerablemente mejor y contienen la cantidad de mercurio más baja del mercado. Esto hace posible ahorrar 100 kg de dióxido de carbono al año por cada punto de luz. Además, un alumbrado público de mejor calidad significa una mayor seguridad en las vías públicas así como ciudades mucho más atractivas para los ciudadanos y turistas.
¿Qué impide entonces adoptar las nuevas tecnologías?
El cambio de las antiguas lámparas de vapor de mercurio a los nuevos productos con alta eficiencia energética significa, a menudo, cambiar también los portalámparas o todos los accesorios. Este es un gasto inicial que muchas veces impide que se adopten las nuevas tecnologías con mayor eficiencia energética. Cuando se piensa a corto plazo, se contemplan sólo los costes iniciales de compra de una nueva lámpara, pero viéndolo de esta manera no se tiene en cuenta el gasto más importante: la energía que se consume durante toda la vida útil del producto y que muchas veces representa más del 90% del coste total. El coste de amortización de la inversión que se realiza al modernizar las lámparas no llega a un año, después de lo cual se consigue un importante ahorro de costes y de energía.
Con esta campaña, Philips pretende concienciar sobre la importancia de la eficiencia energética en el alumbrado público, y para ello ofrecerá información relativa al rendimiento energético, el ahorro de costes y los beneficios medioambientales que supondría un uso más eficiente de la energía, gracias a la tecnología de iluminación que Philips pone a disposición del ciudadano.
La campaña, que se desarrollará simultáneamente en varios países europeos, incluirá relaciones con los medios de comunicación, participación en asociaciones y una campaña publicitaria. En el material que se pondrá a disposición del público objetivo se incluirán estudios sobre ciudades europeas que han cambiado su sistema de alumbrado, datos económicos y comerciales así como las últimas investigaciones del mercado.
Los estudios realizados por Philips demuestran que, aunque en la mayor parte de Europa se tiene en cuenta el factor ecológico en alumbrado, aún existe una tercera parte de la iluminación de las vías públicas y autopistas europeas que sigue utilizando la ineficiente tecnología de los años 60: las lámparas de vapor de mercurio. Estas lámparas consumen una gran cantidad de energía, generando un gasto excesivo e innecesario, tanto para las autoridades locales como para los contribuyentes, y produciendo asimismo altas emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Se calcula que en Europa hay todavía, aproximadamente, unos 35 millones de lámparas de vapor de mercurio. Las cifras demuestran que, si todas estas lámparas así como sus equipos fueran reemplazados por la tecnología más moderna de alumbrado, los ayuntamientos europeos ahorrarían anualmente entre 600 y 700 millones de euros en los costes de operación. Además, Europa podría reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 3,5 millones de toneladas al año, lo cual sería un enorme avance en los objetivos fijados en Kyoto.

Cuando sea necesario cambiar las lámparas o sistemas del alumbrado público, una sustitución de las actuales lámparas de vapor de mercurio por alternativas con mayor eficiencia energética serviría para ahorrar costes de operación. Además, permitiría mayores distancias gracias a mejores lámparas y luminarias, columnas más pequeñas y ayudaría a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). El ahorro, en este caso, se produce inmediatamente después de la instalación.
Aun cuando todavía no fuera necesario cambiar las lámparas o equipos, los portalámparas o luminarias, sustituyendo lámparas de vapor de mercurio por lámparas más eficientes de sodio de alta presión o de halogenuros metálicos, podrá amortizarse inmediatamente dentro del primer año.
Una modernización serviría para armonizar con la agenda de Lisboa en su tema de la competitividad europea.
Europa podría evitar anualmente la emisión de 3,5 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). Esto equivaldría…
Al consumo de dióxido de carbono de 175 millones de árboles.
Al consumo anual de 14 millones de barriles de petróleo.
A la producción anual de dos centrales eléctricas (1000 MWE).
Las lámparas y equipos de última tecnología poseen un tamaño hasta un 65% menor que sus predecesores. Esto significa que se necesita solamente la mitad de material para fabricar las nuevas luminarias y accesorios. Asimismo, se necesitan menos transporte para el movimiento de stock, lo que supone una disminución de las emisiones de dióxido de carbono.Como ejemplo, los nuevos sistemas de iluminación Cosmópolis, lanzados al mercado en 2005, son en su funcionamiento dos veces más eficientes que las lámparas de vapor de mercurio, ofrecen una calidad de luz considerablemente mejor y contienen la cantidad de mercurio más baja del mercado. Esto hace posible ahorrar 100 kg de dióxido de carbono al año por cada punto de luz. Además, un alumbrado público de mejor calidad significa una mayor seguridad en las vías públicas así como ciudades mucho más atractivas para los ciudadanos y turistas.

El cambio de las antiguas lámparas de vapor de mercurio a los nuevos productos con alta eficiencia energética significa, a menudo, cambiar también los portalámparas o todos los accesorios. Este es un gasto inicial que muchas veces impide que se adopten las nuevas tecnologías con mayor eficiencia energética. Cuando se piensa a corto plazo, se contemplan sólo los costes iniciales de compra de una nueva lámpara, pero viéndolo de esta manera no se tiene en cuenta el gasto más importante: la energía que se consume durante toda la vida útil del producto y que muchas veces representa más del 90% del coste total. El coste de amortización de la inversión que se realiza al modernizar las lámparas no llega a un año, después de lo cual se consigue un importante ahorro de costes y de energía.
Con esta campaña, Philips pretende concienciar sobre la importancia de la eficiencia energética en el alumbrado público, y para ello ofrecerá información relativa al rendimiento energético, el ahorro de costes y los beneficios medioambientales que supondría un uso más eficiente de la energía, gracias a la tecnología de iluminación que Philips pone a disposición del ciudadano.
La campaña, que se desarrollará simultáneamente en varios países europeos, incluirá relaciones con los medios de comunicación, participación en asociaciones y una campaña publicitaria. En el material que se pondrá a disposición del público objetivo se incluirán estudios sobre ciudades europeas que han cambiado su sistema de alumbrado, datos económicos y comerciales así como las últimas investigaciones del mercado.