Hoy en día, una gran parte del tiempo de las personas transcurre en sus centros de trabajo, que en su mayoría son oficinas. Es por este motivo que, tanto el nivel de confort como el de la seguridad que se le exige al lugar de trabajo debe ser cada vez mayor, a ser posible tanto como en los propios hogares.
Uno de los puntos clave en un edificio de oficinas es la seguridad. Identificar dichos puntos y sus respectivos problemas es, evidentemente, el primer paso.
El proceso comienza valorando qué ubicaciones y qué situaciones entrañan un mayor riesgo para los bienes y los ocupantes de un edificio. Existen ciertos puntos comunes en instalaciones de este tipo:
- Elevado flujo de personal permanente y ocasional.
- Horarios predefinidos y programados.
- Alto riesgo de intrusión.
- Zonas restringidas.
- Alto número de señales a controlar en el edificio.
- Alta probabilidad de alarmas técnicas en las instalaciones.
- Recepción de visitas
- Azotea
- Parking y accesos a las oficinas
- Puertas de acceso secundario
- Salidas y puertas de emergencia
Atendiendo a todas estas características, parece evidente que la solución debe contemplar un sistema que se adecúe a la problemática del edificio en cuestión, que sea flexible, que pueda configurarse fácilmente y que permita llevar a cabo un plan predefinido y hecho a medida para garantizar la seguridad de los bienes y los ocupantes de las oficinas. En la actualidad, estos dispositivos de gestión existen, pero el reto es conseguir altos niveles de seguridad mediante la integración de sus diferentes subsistemas al control centralizado del edificio. En definitiva, se trata de sumar control y seguridad para conseguir el mejor confort.

Lógicamente, para una correcta vigilancia del flujo de personal y para saber en cada momento qué es lo que sucede en las partes críticas del edificio, será necesario instalar sistemas de control de accesos y de vídeo para poder obtener imágenes desde varios puntos de ese espacio en el mismo instante. Existen infinidad de variedades de sistemas electrónicos de seguridad, entre los que se pueden incluir el vídeo y el control de accesos. No es objeto de este artículo desarrollar un estudio tecnológico de las últimas novedades de estos dispositivos, pero sí es interesante señalar dos aspectos básicos que deben aportar dichos sistemas en el caso de un edificio de oficinas: convergencia IP y sistemas integrados.
Convergencia IP
En plena era de la información, las empresas pagan un alto precio por asegurar la integridad de dicha información a través de sistemas de seguridad informáticos y/o electrónicos. Sin embargo, de esta supervisión se ocupa normalmente un departamento de Sistemas que, casi siempre, se encuentra “desconectado” del departamento de seguridad. Éste es uno de los aspectos que en el ámbito de las empresas debe cambiar. Los sistemas de seguridad “físicos” deben constar de un hardware que pueda comunicarse íntegramente por los soportes existentes en el edificio. Este soporte dispone de buena protección y de un mantenimiento excelente, puesto que sostiene todos los sistemas de información. Por lo tanto, tener otra red de cableado, totalmente independiente, con otro mantenimiento y otras condiciones técnicas en sí, no es operativo y puede generar puntos muertos en la visión global de la seguridad. Es el caso de las redes IP. No es lo mismo compartir infraestructuras que compartir la red. En referencia a la convergencia IP, es necesario entender y dimensionar con exactitud cada una de las redes, puesto que, en caso contrario, podría verse afectado el normal funcionamiento de las redes ofimáticas de la empresa.
Sistemas integrados
Es muy habitual que un mismo fabricante ofrezca sistemas integrados de vídeo, control de accesos, intrusión, detección de incendios, etc. Sin embargo, muchas veces los dispositivos provienen de distintos fabricantes. La mejor solución no tiene por qué ser una que proceda íntegramente de la misma empresa. Lo único esencial es que cada uno de los sistemas utilice protocolos de comunicación y bases de datos estándares para que la integración entre los diferentes subsistemas del edificio sea factible y sencilla.
Esta simplificación engloba una serie de ventajas, tales como:
- Elegir en cada momento el sistema más indicado para la oficina.
- Menor número de formaciones al personal.
- Mayor sencillez de utilización y, por tanto, de obtención de datos.
- Mayor control de alarmas y eventos.
- Reducción de costes de operación y mantenimiento.