Publicado: 3 de mayo de 2006
Categoría: Artículos técnicos
En muchas ocasiones nos hacemos esta pregunta. Pretendemos con este artículo arrojar algo de luz sobre algunos hábitos que encontramos algunas veces a la hora de calcular la intensidad admisible de los cables.
Al margen de lo que nos dicen las tablas de carga correspondientes en cada caso, no hay que olvidar que hay que afectar el valor extraído de las mismas de coeficientes de corrección dependiendo del sistema de instalación, de la presencia de otros conductores cargados en el entorno, de la temperatura ambiente, del número de conductores por fase... (todos estos factores aparecen en las tablas de las normas UNE a las que hace alusión el Reglamento). Es decir, en cada caso hay que tener en cuenta las condiciones de la instalación para saber que sección utilizar. Es algo más laborioso (que no complicado) que aplicar sólo una fórmula o una tabla.
Un ejemplo doméstico ilustrativo de lo que pretendemos comentar es lo que nos encontramos en las inscripciones de los prolongadores. Si tomamos, por ejemplo, un enrollador de 15 m de 3G1,5 (H05VV-F) y leemos que totalmente desenrollado puede alimentar un receptor de 3000 W y por el contrario si el cable no se extiende nos dice que la carga máxima a conectar debe ser de 1000 W. Es decir la potencia se ha reducido ¡un 67 %!, y en la misma medida la intensidad admisible debido a la acumulación de vueltas de cable en contacto en el interior del enrollador de forma similar a lo que ocurriría en una canal protectora con varios cables en su interior.
Un ejemplo doméstico ilustrativo de lo que pretendemos comentar es lo que nos encontramos en las inscripciones de los prolongadores. Si tomamos, por ejemplo, un enrollador de 15 m de 3G1,5 (H05VV-F) y leemos que totalmente desenrollado puede alimentar un receptor de 3000 W y por el contrario si el cable no se extiende nos dice que la carga máxima a conectar debe ser de 1000 W. Es decir la potencia se ha reducido ¡un 67 %!, y en la misma medida la intensidad admisible debido a la acumulación de vueltas de cable en contacto en el interior del enrollador de forma similar a lo que ocurriría en una canal protectora con varios cables en su interior.

No aplicar los correspondientes coeficientes puede llevarnos a cometer grandísimos errores (por ejemplo utilizar cable de 35 donde puede ser necesaria una sección de 95 y errores de magnitud superior). Por ello, hacemos especial hincapié en que la sección del conductor va más allá de los comunes errores que detectamos en ocasiones, sobre todo:
1.- No aplicar ningún coeficiente de corrección.
2.- Utilizar como coeficiente un 0,8 para todos los casos.
3.- Aplicar la fórmula y tomar la sección inmediata superior a la obtenida por aplicación directa de la tabla, sin coeficientes.
4.- Aplicar el coeficiente más bajo cuando la instalación está afectada por varios coeficientes. Por ejemplo, si tengo que aplicar 0,7 por agrupación de circuitos y 0,9 por efecto de la temperatura ambiente, tendremos que aplicar 0,7 x 0,9 = 0,63. No es válido hacer uso sólo el coeficiente menor (0,7 en este caso). La agrupación de circuitos y el efecto añadido de la temperatura ambiente se superponen y por ello hemos de afectar nuestros cálculos por ambos coeficientes.
5.- No tener en cuenta el agrupamiento que se produce en circuitos con varios cables por fase. Cuando se utilizan varios cables por fase hay que aplicar también coeficientes de corrección por agrupamiento de circuitos, porque igualmente se trata de grupos de cables que se influyen eléctricamente aunque pertenezcan al mismo circuito. Si por ejemplo la intensidad a canalizar fuera tal que necesitáramos 3 cables por fase, tenemos que tener en cuenta un coeficiente de corrección para ese agrupamiento de 3 circuitos y rehacer el cálculo (iterar) ya que hasta no saber el resultado no hemos podido saber cuantos cables por fase necesitamos y por tanto no hemos podido elegir correctamente el coeficiente por agrupamiento.
6.- No apreciar las variaciones de las condiciones a lo largo de un recorrido.
Además de lo anterior, hemos de tener en cuenta también que si se produjeran variaciones de las condiciones de instalación a lo largo de un recorrido, las intensidades admisibles deberán determinarse para la parte del recorrido que presenta las condiciones más desfavorables, salvo casos excepcionales en redes de distribución (como puede ser el cruzamiento de una vía).
7.- Instalar cables sobre canalizaciones de cables preexistentes y no reducir las intensidades de los cables ya instalados
En muchas ocasiones se aprovechan canalizaciones de cables en funcionamiento para realizar nuevos tendidos con objeto de alimentar a nuevos receptores. Es evidente que si por ejemplo tenemos circuitos activos por una bandeja, este sea el recorrido más cómodo a seguir para nuevos cables, pero hay que tener en cuenta que el agrupamiento de circuitos debe venir acompañado de factores de corrección que reduzcan las intensidades de los cables (tanto los de nuevo tendido como los ya instalados con anterioridad). Esto implica realizar comprobaciones numéricas y ser consecuente con ellas u optar por un recorrido de los nuevos cables que no influya en los ya existentes.
1.- No aplicar ningún coeficiente de corrección.
2.- Utilizar como coeficiente un 0,8 para todos los casos.
3.- Aplicar la fórmula y tomar la sección inmediata superior a la obtenida por aplicación directa de la tabla, sin coeficientes.
4.- Aplicar el coeficiente más bajo cuando la instalación está afectada por varios coeficientes. Por ejemplo, si tengo que aplicar 0,7 por agrupación de circuitos y 0,9 por efecto de la temperatura ambiente, tendremos que aplicar 0,7 x 0,9 = 0,63. No es válido hacer uso sólo el coeficiente menor (0,7 en este caso). La agrupación de circuitos y el efecto añadido de la temperatura ambiente se superponen y por ello hemos de afectar nuestros cálculos por ambos coeficientes.
5.- No tener en cuenta el agrupamiento que se produce en circuitos con varios cables por fase. Cuando se utilizan varios cables por fase hay que aplicar también coeficientes de corrección por agrupamiento de circuitos, porque igualmente se trata de grupos de cables que se influyen eléctricamente aunque pertenezcan al mismo circuito. Si por ejemplo la intensidad a canalizar fuera tal que necesitáramos 3 cables por fase, tenemos que tener en cuenta un coeficiente de corrección para ese agrupamiento de 3 circuitos y rehacer el cálculo (iterar) ya que hasta no saber el resultado no hemos podido saber cuantos cables por fase necesitamos y por tanto no hemos podido elegir correctamente el coeficiente por agrupamiento.
6.- No apreciar las variaciones de las condiciones a lo largo de un recorrido.
Además de lo anterior, hemos de tener en cuenta también que si se produjeran variaciones de las condiciones de instalación a lo largo de un recorrido, las intensidades admisibles deberán determinarse para la parte del recorrido que presenta las condiciones más desfavorables, salvo casos excepcionales en redes de distribución (como puede ser el cruzamiento de una vía).
7.- Instalar cables sobre canalizaciones de cables preexistentes y no reducir las intensidades de los cables ya instalados
En muchas ocasiones se aprovechan canalizaciones de cables en funcionamiento para realizar nuevos tendidos con objeto de alimentar a nuevos receptores. Es evidente que si por ejemplo tenemos circuitos activos por una bandeja, este sea el recorrido más cómodo a seguir para nuevos cables, pero hay que tener en cuenta que el agrupamiento de circuitos debe venir acompañado de factores de corrección que reduzcan las intensidades de los cables (tanto los de nuevo tendido como los ya instalados con anterioridad). Esto implica realizar comprobaciones numéricas y ser consecuente con ellas u optar por un recorrido de los nuevos cables que no influya en los ya existentes.