Publicado: 10 de septiembre de 2003
Categoría: Artículos técnicos
La aplicación del nuevo Reglamento de Baja Tensión (RBT), que entrará en vigor con carácter obligatorio el próximo 18 de septiembre de 2003, significará una notable mejora en las instalaciones, adaptándose a la normativa vigente en la Unión Europea, espec
La aplicación del nuevo Reglamento de Baja Tensión (RBT), que entrará en vigor con carácter obligatorio el próximo 18 de septiembre de 2003, significará una notable mejora en las instalaciones, adaptándose a la normativa vigente en la Unión Europea, especialmente a la norma 20460 de Instalaciones Eléctricas en Edificios.
Alguna de las principales novedades del RBT son, entre otras, la mejora de los elementos de protección, las previsiones de carga adaptadas a cada necesidad, la domótica y la aportación de las ICT’s que contribuirán a una mejor habitabilidad. Estas innovaciones suponen a la vez un reto y una oportunidad de negocio para los instaladores, puesto que la adaptación al nuevo reglamento significará, en muchos casos, una ampliación de las actuales instalaciones y una renovación de parte del material eléctrico instalado.
Es aconsejable que el instalador sea quién actúe como prescriptor, facilitando a los usuarios y clientes un mayor conocimiento de las instalaciones ya sea mediante la confección de un manual de uso, o a través de sus propias instrucciones.
Las principales novedades del RBT, que cuando entre en vigor en septiembre llevará un año publicado, son el establecimiento de unos mínimos obligatorios, que pueden ser convenientemente sobrepasados y que elevan las exigencias mínimas así como una mayor incidencia en la seguridad, la evolución de las instalaciones y el confort.
En cuanto a organización, los instaladores -divididos en dos categorías-, deberán tomar mayor protagonismo y estar pendientes de los cambios de normativa. Con el nuevo RBT en vigor deberá entregarse obligatoriamente la documentación a los usuarios y se exigirán revisiones a las instalaciones antiguas.
En cuanto a instalaciones en las viviendas, la electrificación básica está orientada a cubrir las necesidades sin obras posteriores, instalando 5.750 W (25 A). Se instalará una electrificación elevada cuando se prevea un consumo superior al básico con previsión de calefacción eléctrica o aire acondicionado siendo la superficie útil superior a 160 m2, entonces se instalarán 9200 W (40 A), siendo el Interruptor Automático general, en ambos casos, el que corresponda a la potencia instalada.
La protección magnetotérmica admite como dispositivos de protección contra sobrecargas y cortocircuitos únicamente los interruptores automáticos de Corte Omnipolar. En cuanto a Protección Diferencial, se instalará un mínimo de un interruptor diferencial por cada 5 circuitos, de modo que se garantice que todos los circuitos queden protegidos frente a intensidades diferenciales residuales de 30 mA.
El grado de electrificación básica se plantea como el sistema mínimo, a los efectos de uso, de la instalación de viviendas en edificios nuevos. En la instalación de la lavadora, el lavavajillas y el termo eléctrico, que suponen el circuito 4, los interruptores automáticos en cada base no serán necesarios si se dispone de circuitos independientes para cada aparato, con interruptor automático de 16A en cada circuito.
INSTALACIONES EN VIVIENDA. CIRCUITO C4
El grado de electrificación elevada se dará en el caso de una vivienda con una previsión importante de aparatos electrodomésticos que obligue a instalar más de un circuito de electrificación básica.
ELECTRIFICACION ELEVADA

El objeto y el campo de aplicación de la Protección Contra Sobretensiones, contiene las indicaciones a considerar y trata únicamente de las sobretensiones debidas a la influencia de las descargas lejanas del rayo y conmutaciones de red no tratando las producidas como consecuencia de la descarga directa del rayo. Esta instrucción contiene también las indicaciones a considerar para la protección de líneas de alimentación. La Protección Contra Sobretensiones se precisa en situaciones naturales, dónde no es necesario la protección contra sobretensiones transitorias y en situaciones controladas, dónde sí es conveniente ésta protección.
En consecuencia, el nuevo RTB conlleva unas instalaciones más seguras, con más capacidad de evolución y confortabilidad. Con el nuevo reglamento, los materiales, mejoran en cuanto a calidad. Dicho incremento en la calidad, abre un nuevo escenario para los profesionales del sector, especialmente los instaladores, que deben reconsiderar su papel, estableciéndose nuevas categorías que afectan a la estructura y capacidad de sus recursos humanos y materiales. Se incrementa la responsabilidad del instalador y se abren las puertas de nuevas oportunidades de negocio.
Alguna de las principales novedades del RBT son, entre otras, la mejora de los elementos de protección, las previsiones de carga adaptadas a cada necesidad, la domótica y la aportación de las ICT’s que contribuirán a una mejor habitabilidad. Estas innovaciones suponen a la vez un reto y una oportunidad de negocio para los instaladores, puesto que la adaptación al nuevo reglamento significará, en muchos casos, una ampliación de las actuales instalaciones y una renovación de parte del material eléctrico instalado.
Es aconsejable que el instalador sea quién actúe como prescriptor, facilitando a los usuarios y clientes un mayor conocimiento de las instalaciones ya sea mediante la confección de un manual de uso, o a través de sus propias instrucciones.
Las principales novedades del RBT, que cuando entre en vigor en septiembre llevará un año publicado, son el establecimiento de unos mínimos obligatorios, que pueden ser convenientemente sobrepasados y que elevan las exigencias mínimas así como una mayor incidencia en la seguridad, la evolución de las instalaciones y el confort.
En cuanto a organización, los instaladores -divididos en dos categorías-, deberán tomar mayor protagonismo y estar pendientes de los cambios de normativa. Con el nuevo RBT en vigor deberá entregarse obligatoriamente la documentación a los usuarios y se exigirán revisiones a las instalaciones antiguas.
En cuanto a instalaciones en las viviendas, la electrificación básica está orientada a cubrir las necesidades sin obras posteriores, instalando 5.750 W (25 A). Se instalará una electrificación elevada cuando se prevea un consumo superior al básico con previsión de calefacción eléctrica o aire acondicionado siendo la superficie útil superior a 160 m2, entonces se instalarán 9200 W (40 A), siendo el Interruptor Automático general, en ambos casos, el que corresponda a la potencia instalada.
La protección magnetotérmica admite como dispositivos de protección contra sobrecargas y cortocircuitos únicamente los interruptores automáticos de Corte Omnipolar. En cuanto a Protección Diferencial, se instalará un mínimo de un interruptor diferencial por cada 5 circuitos, de modo que se garantice que todos los circuitos queden protegidos frente a intensidades diferenciales residuales de 30 mA.
El grado de electrificación básica se plantea como el sistema mínimo, a los efectos de uso, de la instalación de viviendas en edificios nuevos. En la instalación de la lavadora, el lavavajillas y el termo eléctrico, que suponen el circuito 4, los interruptores automáticos en cada base no serán necesarios si se dispone de circuitos independientes para cada aparato, con interruptor automático de 16A en cada circuito.
INSTALACIONES EN VIVIENDA. CIRCUITO C4
El grado de electrificación elevada se dará en el caso de una vivienda con una previsión importante de aparatos electrodomésticos que obligue a instalar más de un circuito de electrificación básica.
ELECTRIFICACION ELEVADA

El objeto y el campo de aplicación de la Protección Contra Sobretensiones, contiene las indicaciones a considerar y trata únicamente de las sobretensiones debidas a la influencia de las descargas lejanas del rayo y conmutaciones de red no tratando las producidas como consecuencia de la descarga directa del rayo. Esta instrucción contiene también las indicaciones a considerar para la protección de líneas de alimentación. La Protección Contra Sobretensiones se precisa en situaciones naturales, dónde no es necesario la protección contra sobretensiones transitorias y en situaciones controladas, dónde sí es conveniente ésta protección.
En consecuencia, el nuevo RTB conlleva unas instalaciones más seguras, con más capacidad de evolución y confortabilidad. Con el nuevo reglamento, los materiales, mejoran en cuanto a calidad. Dicho incremento en la calidad, abre un nuevo escenario para los profesionales del sector, especialmente los instaladores, que deben reconsiderar su papel, estableciéndose nuevas categorías que afectan a la estructura y capacidad de sus recursos humanos y materiales. Se incrementa la responsabilidad del instalador y se abren las puertas de nuevas oportunidades de negocio.
Vea información relacionada en el catálogo de Voltimum clicando AQUÍ