La Agencia Internacional de Energía (AIE) elabora anualmente un informe anual sobre las tendencias energéticas que pueden producirse en el mundo. Este estudio muestra una serie de escenarios posibles, que pueden producirse en función de diversas variables. Cabe tener en cuenta que este trabajo está elaborado antes de la celebración de la Conferencia por el Cambio Climático COP21 en París.
La metodología del informe anual de la AIE, de más de 400 páginas, tiene por objetivo dar datos, análisis e información a los responsables políticos, la industria y otros agentes sociales para tomar decisiones en materia energética. A partir de los datos se hacen modelizaciones, basadas en el World Energy Modelo (WEM), y se exponen proyecciones cuantitativas de tendencias energéticas a largo plazo para el periodo 2013-2040.
Puede afirmarse, pues, que no se pretende decir lo que pasará ni hace una predicción inequívoca.
Es importante tener claro este concepto, dado que los escenarios que dibuja el estudio pueden darse si se cumplen los condicionantes establecidos en cada caso.
Además, el informe pone énfasis en señalar cuáles deberían ser los acuerdos a París para cumplir el objetivo de limitar el incremento de temperatura de 2º C en 2050.
Así pues, aplicando el WEM surgen cuatro posibles escenarios:
1. Seguir con las políticas actuales: sólo tiene en cuenta las políticas energéticas implementadas hasta mediados del año 2015
2. Aplicar nuevas políticas. Es el escenario central del estudio. Toma en consideración, además de las políticas vigentes, los componentes energéticos de los compromisos climáticos presentados hasta el 1 de octubre de 2015 con motivo del COP21 de París
3. 450: es un escenario orientado a la obtención de unos resultados concretos. Muestra una trayectoria energética consistente en limitar el aumento a largo plazo de la temperatura global media a 2ºC.
4. Bajo precio del petróleo
Pasar del escenario de aplicación de las políticas actuales al escenario donde se implementan nuevas políticas significa reducir la demanda de energía primaria (que a pesar de todo registraría un aumento del 32%) y disminuir las emisiones de CO2 (que subirían un 16%).
Para conseguir este hipotético objetivo, hay que apostar sobre todo por la eficiencia energética, además de las renovables, porque con ellas solas no se lograría. También se deberían tener en cuenta las nucleares.
Para acabar de contextualizar el informe hay que subrayar que parte de unas suposiciones al margen de decisiones políticas:
1. Crecimiento medio anual del PIB mundial del 3,5% entre 2013 a 1040 aplicado a todos los escenarios menos en el del bajo precio del petróleo
2. Crecimiento demográfico medio anual del 0,9% (de 7.100 millones en 2013 a 9.000 millones en 2040), aplicado a todos los escenarios
3. Precios de las emisiones de CO2, que varían según el escenario
4. Avances tecnológicos, que varían según el escenario
5. Precios de la energía, que varían según el escenario