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Evolución y aplicaciones en Fluorescencia

Publicado: 12 de abril de 2005 Categoría: Artículos técnicos

En este artículo sobre la evolución y aplicaciones en lámparas y equipos, se aborda la tecnología que crea mas de la mitad de la luz artificial del planeta, el tubo fluorescente, y sus más recientes derivados, los fluorescentes compactos.

La lámpara fluorescente fue aclamada como maravilla de la ciencia cuando se presento en la Feria Mundial del Comercio de Nueva York en 1938. Desde el primer momento se desmarco de la competencia con tres ventajas principales que siguen vigentes en la actualidad: su elevada eficacia luminosa, el hecho de poder diseñarse en cualquier color, y la enorme variedad de formas y tamaños en que están disponibles. En un mundo en el que la individualidad adquiere un protagonismo cada vez mayor, estos factores hacen que las lámparas fluorescentes sean el candidato ideal para las aplicaciones más innovadoras, creativas y energéticamente eficientes.

 

 

El uso de los fluorescentes seguirá creciendo sin duda en el futuro. En este artículo analizaremos los factores que han propiciado su actual situación de confort y rendimiento como fuente de luz, destacaremos sus singulares cualidades y comprobaremos su penetración cada vez mayor en las más diversas aplicaciones de alumbrado.

 

 

Miniaturización diametral

 

El primer tubo diseñado para alumbrado general fue el tamaño estándar T12, de 12/8"o 38 mm de diámetro. Y la primera iniciativa de miniaturización surgió no tanto por el deseo de estrechar los tubos como por la crisis energética de los setenta. El relleno de Argon se sustituyo por el más eficiente Kripton para reducir el consumo de la lámpara. Pero este gas posee unas características eléctricas diferentes que obligaron a los fabricantes a reducir el diámetro a T8, manteniendo intacta la tensión del tubo para aprovechar las reactancias existentes. Con la aparición de estos estilizados tubos surgieron nuevas y elegantes luminarias, mientras la mayor capacidad de control permitía introducir por primera vez ópticas atractivamente apantalladas.

 


Iluminación TL5, Edificio Endesa

 

En 1995, Philips invento el revolucionario tubo TL5, que ofrecía no solo lo ultimo en eficacia sino la oportunidad de diseñar luminarias de muy bajo perfil en torno a su diámetro de 16 mm. Las lámparas TL5 están disponibles en versiones HE (alto rendimiento), con las opciones mas avanzadas de eficiencia energética, y HO (alta emisión), con mayores paquetes de flujo e ideales para alumbrado indirecto decorativo, bañadores de pared o simplemente aplicaciones con mayor demanda de luz.

 

Miniaturización formal

 

En los años cincuenta se generó un gran interés por las denominadas lámparas laberinto, en las que la descarga seguía un recorrido tortuoso en torno a un panel de vidrio cuadrado. Se trataba del primer intento serio de remodelar el tubo fluorescente, pero resulto demasiado complejo para la producción en masa y hubo de desestimarse en favor de los diseños de tubo circular más sencillos. Hasta principios de los ochenta no se retomo la idea de las lámparas compactas, con la introducción por parte de Philips del concepto PL de doble tubo.

 

 

La siguiente fase no podía ser otra que la integración de los circuitos de control, primero con un balasto magnético compacto y un cebador rodeados por los tubos luminosos de la lámpara Philips SL*18W. Esta lámpara se lanzo en 1980 y fue la primera incursión de la tecnología de fluorescentes en el alumbrado ambiental doméstico . Luego proseguiría la miniaturización con los circuitos electrónicos integrales.

 

Las lámparas fluorescentes compactas (CFL), adaptables o especiales, han sido aceptadas por el sector doméstico tanto para aplicaciones de interior como de exterior.

 

En los últimos años se han ido mejorando el flujo luminoso y la vida útil de las lámparas compactas, hasta el punto que ahora constituyen una alternativa viable a las formas longitudinales del alumbrado fluorescente en los locales comerciales. Los downlights pequeños con ópticas eficientes minimizan el deslumbramiento en el entorno de oficina, y pueden distribuirse con mucha mas creatividad que las fuentes lineales.

 

 

Aplicaciones industriales y de alta potencia

 

Los techos altos suelen asociarse al ámbito industrial y a las grandes naves comerciales de las afueras de las ciudades, lugares en los que el mantenimiento del sistema de iluminación puede resultar problemático. Además se requieren fuentes de alta potencia que iluminen hasta el suelo, por lo que tradicionalmente han sido las lámparas de descarga de alto flujo y elevada vida las que han dominado este mercado.


Iluminación PL-H  

Una innovación reciente es la familia de lámparas CFL de cuádruple tubo, como la PL-H de Philips. En potencias de hasta 120 W, incorpora una nueva fuente capaz de imponerse a las hileras de fluorescentes lineales que dominan los pasillos de los supermercados, o incluso desbancar a las más pequeñas de halogenuros metálicos sin sacrificar ninguna de las ventajas del fluorescente convencional. Allí donde se necesite un nivel elevado de iluminación general, esta nueva alternativa ofrece estabilidad cromática absoluta, bajas temperaturas de funcionamiento y arranque instantáneo.

 

 

Aunque estas compactas de alta potencia poseen una vida de servicio comparable a las HID, no debe olvidarse que posiblemente se utilicen en emplazamientos de difícil mantenimiento. Cualquier periodo de inactividad puede ser un serio inconveniente para el propietario, por ejemplo en un centro comercial con mucha afluencia de público o si se trata de maquinaria de producción que funciona las veinticuatro horas del día. En respuesta a estas necesidades, Philips celebró su centenario en 1991 con el lanzamiento del revolucionario sistema de alumbrado por inducción QL. Osram no tardo en seguir el ejemplo con su concepto Endura, y ambas lámparas sin electrodos poseen una impresionante lista de especificaciones. Como no necesitan los filamentos o electrodos de los que depende la vida de otras lámparas, su longevidad supera las 60.000 horas. Por su elevado flujo y prolongada vida, las CFL ofrecen ventajas muy atractivas para las aplicaciones que exigen la máxima fiabilidad y durabilidad.

 

Futuras posibilidades en color

 

Otra de las ventajas exclusivas de la fluorescencia es el hecho de que variando la mezcla de fósforo se puede conseguir una luz del color o tonalidad del blanco que se desee. Cualquier temperatura de color o punto cromático queda totalmente al alcance del diseñador que decida adentrarse en la tecnología fluorescente.

 

El dinamismo es otra posibilidad que se abre si se utilizan lámparas de diferentes colores. La luminaria Carpe Diem de Philips emplea tubo TL5 blanco frío y blanco cálido de potencia relativa regulable para abarcar una amplia variedad de temperaturas de color. En una oficina o entorno industrial se traduce en una serie de interesantes posibilidades, toda vez que los usuarios disfrutan de control sobre el color y el nivel de la iluminación. Un blanco frío intenso será especialmente recomendable en determinados momentos, por ejemplo para vencer el síndrome del lunes por la mañana, habida cuenta de que la luz azul añadida interactúa beneficiosamente con el ser humano para superar la sensación de cansancio. Incluso existe la sencilla posibilidad de imitar la variación de color de la luz natural durante el día, o de complementar los cambios estaciónales de la luz diurna para conservar una sensación de bienestar durante todo el año. Las apasionantes posibilidades de este campo no han hecho mas que empezar a investigarse.