¿Cuánto vale la domótica? Esta es una de las preguntas habituales que un integrador de sistemas de control recibe a diario. Y el motivo no es otro que el de decidir si se pone o no en un edificio o en un hogar.
Antes de escribir este artículo he navegado por la red con la sana intención de ver si alguien la había ya respondido. Un servidor ha podido encontrar artículos, blogs, foros y un sin fin de documentos tratando de aclarar este aspecto.
Lo que más me ha llamado la atención es que he podido encontrar artículos de personas de peso en el sector que se atreven a dar una cifra. Desde los 3.000 € hasta los varios cientos de miles ha sido el abanico de respuestas que he podido ver.
Yo me pregunto, ¿cuánto cuesta una casa? Si le hago a usted esta pregunta, ¿qué me diría? Si me la hacen a mi diría que, depende. ¿Cuántas habitaciones? ¿Cuántas plantas? ¿Tendrá piscina? ¿Quiere espacio para uno, dos, tres vehículos tal vez? ¿con jardín? ¿Quiere terrazas? ¿La quiere con spa? ¿Y solarium? ¿Va a llevar home cinema o cine profesional? ¿La quiere equipada o pelada? ¿Qué tipo de iluminación? ¿A qué nivel de lujo?
Muchas preguntas, ¿verdad?
Esta es mi misma conclusión para la domótica. Aquellos que se atreven a dar una cifra concreta o no saben lo que dicen o juegan con alguna regla que no desvelan por algún motivo.
El coste de la domótica depende de muchísimos factores, como los de la propia casa o edificio en cuestión a valorar. Lo importante es saber qué funciones se desean satisfacer y, con esa especificación, si se puede empezar a valorar un coste.
Por mi experiencia, desde luego, los costes de 3.000 € ya les puedo advertir que son para cosas relativamente pequeñas o con equipamientos muy poco escalables y compatibles. Tal vez sea por el hecho de pagar una serie de cánones, entre ellos los costes de asociaciones que protegen y velan por la calidad de los productos, entre ellas, los que hacen que ese coste sea impensable. Y nada más que decir de los costes propios de empresas con técnicos especializados y equipos de certificación y test, licencias, etc que encarecen el coste puro y duro de la mano de obra pero que garantizan un servicio y una post venta al final.
Esto no quiere decir que no haya productos y empresas dignas del rango de los 3.000 €, pero reduce mucho el campo.
Una infraestructura base para un hogar con un conjunto de funciones importante, y cuando digo importante me refiero a que justifique gastarse algo de dinero en una domótica estable e interesante, o la de un edificio ya empieza a costar en torno a los 1.000 €. Esta infraestructura es sólo la básica para poder empezar a interconectar equipos y constaría de una fuente de alimentación (para los buses que la requieren), un tendido de bus incluyendo la canalización y la mano de obra (que suelen obviar aquellos que valoran a la baja la instalación y que dan por hecho que eso pertenece al mundo eléctrico) y un punto de conexión al exterior para comunicarse. Dependiendo del protocolo esto puede ser más o menos baratos pero que, al final, acaba dando como resultado final un coste similar.
A partir de aquí se deben incorporar elementos. Y debe tenerse en cuenta pulsadores, detectores, sensores de alarmas y elementos de actuación para encender, apagar, regular, subir, bajar, etc. Estos elementos deben programarse también.
Aquí depende mucho de qué tipo de protocolo y con que requerimientos de funcionalidad y de escalabilidad se desean pero, partiendo de un ejemplo tipo de un hogar (por simplificarlo, aunque es válido para un edificio) con una garantía de funcionamiento tal que no nos deje medio hogar a “oscuras” (en fallo de funcionamiento) en caso de avería de un elemento, el coste promedio puede rondar el de 250 a 350 el punto de acción completo (sensor + actuador para 1 elemento de acción incluyendo su programación y montaje). Esta valoración es horrible pero, con la intención de desmitificar el rumor de los 3000 €, he intentado cuantificarla.

Si pensamos en que en un hogar medio suelen haber entre 2 y 3 habitaciones, un comedor, un aseo, una cocina y un recibidor, como mínimo, sólo con un punto de luz por estancia ya tenemos 7 puntos de acción. Esto hace un coste de entre 1.750 € y 2.450 €. Si ahora añadimos los 1.000 € de la infraestructura base tenemos entre 2.750 y 3.450 € sólo para encender una luz. Si a esto se le llama domótica, entonces es posible integrarla por 3.000 €.
Pero una domótica integra más elementos que un encendido y apagado de luces. Existen funciones para controlar el riego de un jardín reduciendo el riesgo de helada al tiempo que se optimiza el coste del agua (en menos de un año se puede llagar a amortizar su coste), para la gestión de zonas de uso tales como ver una película controlando luz, persianas, clima, seguridad al mismo tiempo, funciones de ahorro de energía y seguridad entrelazadas, etc.
Un buen compañero de profesión y amigo de un servidor, el sr. Enrique Barrera me hizo una gran reflexión hace un tiempo. Él me decía que lo importante no es el coste, el protocolo ni el producto a implantar, sino la necesidad y la función asociada a implantar. No tenemos que hablar de tipos de acciones y costes de la acción sino de las funciones a integrar y su valoración en conjunto global. Nadie pregunta cuánto vale poner o quitar el termostato de la máquina de clima sino que pide climatizar el hogar. Nadie pide cuánto vale el pulsador de subir y bajar la ventanilla del coche y el motor que lo realiza sino que solicita un coche con elevalunas eléctrico valorándolo como un vehículo completo.
La domótica debe entenderse de esta misma manera. El coste viene implícito dentro de un paquete de instalaciones general y no como una pieza disgregable a estudiar como un elemento suelto que puede ponerse o quitarse después en un futuro. Evidentemente, las funciones pueden ampliarse o reducirse, pero las infraestructuras bases y los elementos generales deben estar presentes (bus general, pulsadores generales, actuadores generales, elementos comunes de la instalación, etc). Nadie compra un edificio o un hogar sin las tuberías del agua, sólo con la llave general (salvo en casos especiales, claro, en los que detrás hay una segunda obra). Lo mismo debe suceder con la domótica.
Por ello, ante la pregunta de cuánto vale la domótica, mi respuesta es clara, la domóticas debe formar parte del edificio como cualquier otra instalación y su precio debe entenderse dentro del conjunto de instalaciones como una parte indivisible de las mismas.
La domótica es, actualmente, un elemento clave y esencial en cualquier instalación y es una parte más de la solución arquitectónica y constructiva que debe percibir y recibir el usuario final.
1Bus: cable principal por el que discurre la información de control
2Protocolo: conjunto de reglas normalizadas para la representación, señalización, autenticación y detección de errores necesario para enviar información a través de un canal de comunicación.
3Enrique Barrera: Integrador domótico y tutor KNX en Hogar Tec
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Escrito por: Sergio Colado García es.linkedin.com/in/scolado/ |
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