Generar energía propia, acelerar el tiempo de comercialización o incrementar la responsabilidad corporativa son algunas de las dinámicas que más se verán en 2024, según Eaton.
El sector de los servicios públicos está experimentando una transformación radical en los últimos años que se está acelerando a un ritmo sin precedentes. De hecho, en cuanto a la integración de las energías renovables en Europa como principal fuente de energía, que antes se esperaba que sucediera en los próximos 25 o 30 años, ahora se prevé que suceda de 5 a 10 años debido a la situación geopolítica que atraviesa el continente y que ha hecho que las autoridades busquen alternativas más eficientes para la generación de energía propia.
En medio de estos desafíos, la distribución primara de energía se enfrenta a importantes oportunidades y desarrollos en 2024 en cuanto a la industria de la energía. En este sentido, Eaton, líder en gestión de la energía, ha identificado las cinco tendencias que deberán tener en cuenta los servicios públicos durante este año en relación con la transición energética.
- Tiempo de comercialización: complejidad y dinámica de la cadena de suministro
Un reto fundamental al que se enfrenta el sector de los servicios públicos es la necesidad de acelerar el tiempo de comercialización de la energía. La industria está lidiando con la complejidad a la hora de gestionar la cadena de suministro, incluida la necesidad de identificar proveedores, aumentar la producción para que satisfaga la creciente demanda y adaptarse a los nuevos requisitos de las subestaciones. Además, la evolución de la arquitectura del sector exige una mayor automatización y digitalización para mejorar la eficiencia operativa general y la tasa de ejecución de los proyectos. Se prevé que el uso de los activos flexibles ya existentes y un despliegue más rápido de subestaciones inteligentes pueden ayudar a resolver el problema de la cadena de suministro.
- Un 2024 con cambios en la legislación.
Un aspecto fundamental dentro del sector de los servicios públicos son los inminentes cambios en la normativa que se esperan para 2024. Tradicionalmente caracterizada por su postura más conservadora y los largos procesos de planificación, la industria se enfrenta ahora a la tan esperada prohibición del uso del gas SF6, lo que está provocando un cambio de mentalidad dentro de los países a los que afecta. Por lo tanto, la eliminación gradual este gas lo antes posible está surgiendo como un movimiento estratégico hacia una infraestructura preparada para el futuro.
- Integración de las energías renovables.
El contexto geopolítico ha empujado a la Unión Europea a diversificar su suministro energético, lo que ha dado lugar a nuevos esfuerzos para ampliar la generación de energía renovable dentro del continente. La industria debe adoptar activos flexibles como parte de la solución de integración de energías renovables, permitiendo la transición energética sin necesidad de un rediseño completo de la red. Cargadores eléctricos para automóviles, almacenamiento de energía inteligente o bombas de calor, son algunos ejemplos de activos flexibles que se pueden implementar y que, además, supondrán un menor coste total de propiedad (TCO) para la infraestructura de la red.
- Una mayor responsabilidad corporativa para combatir el impacto del cambio climático
El sector de los servicios públicos reconoce cada vez más su responsabilidad con el impacto en el cambio climático. De hecho, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero no es solo un requisito, sino también una obligación y una cuestión de interés común y propio. Este sentido de responsabilidad está alineado con el resto de la industria, ya que la gran mayoría de las empresas ya están integrando políticas de sostenibilidad en sus procesos de toma de decisiones.
Para estos años, los avances en materia de sostenibilidad en el sector se centrarán en el despliegue de energías renovables para reducir la dependencia de Europa de los combustibles fósiles. Junto con esto, la estrategia de cero emisiones netas de la UE también tiene como objetivo alcanzar la neutralidad climática para 2050, lo que implica la reducción de las emisiones netas de gases de efecto invernadero. Esta iniciativa forma parte del Pacto Verde Europeo, un plan para la transición hacia una economía y una sociedad sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
- Nueva estrategia: distribución descentralizada de energía y adopción de capacidades bidireccionales
El modelo descentralizado de distribución de energía está ganando terreno, lo que subraya la creciente importancia de las capacidades bidireccionales, convirtiendo a las personas no solo en consumidores, sino también en productores. Este enfoque dará a la industria una mayor flexibilidad y adaptabilidad para hacer frente al dinámico panorama energético actual.
“El sector de los servicios públicos y las energías renovables se encuentra en un momento decisivo, ya que trata de gestionar la dinámica acelerada del mercado, aprovechar las nuevas oportunidades a la vez que intenta adaptarse a la evolución del panorama normativo. El año 2023 marcó una coyuntura importante para el sector, caracterizada por la integración masiva de las energías renovables. La capacidad de la industria para dar forma a un futuro sostenible y resiliente dependerá de su capacidad para responder de manera proactiva al cambiante panorama energético en el que ya estamos viendo algunos cambios en positivo, como la prohibición del gas SF6 o la integración de los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI)” afirma José Antonio Afonso, Segment Manager de Eaton Iberia.