A pesar de sus detractores, el petróleo sigue siendo la principal fuente energética de la humanidad. Medios de transporte, calefacción, industria petroquímica... las aplicaciones de los derivados de este aceite mineral son numerosas.
A pesar de sus detractores, el petróleo sigue siendo la principal fuente energética de la humanidad. Medios de transporte, calefacción, industria petroquímica... las aplicaciones de los derivados de este aceite mineral son numerosas. La demanda es tan elevada que, desde hace años, las empresas petrolíferas no se limitan a extraer petróleo de la tierra, sino que también realizan perforaciones en el fondo del mar. Por todo ello, las plataformas petrolíferas flotantes (off-shore) han jugado en un importante papel durante las cinco últimas décadas, desde los años ’50, en que se ubicaran las primeras instalaciones de este tipo en el Golfo de México. Estos colosos de hierro –las plataformas fijas– sufren importantes limitaciones en los mares más embravecidos de climatología extrema. De ahí que la industria naval haya desarrollado lo que los expertos denominan con el nombre de FPSO, es decir, plataformas con aspecto de barco cuya movilidad les permite ser más eficaces en la extracción del crudo cuando las condiciones ambientales son adversas.
Almacenamiento, proceso y descarga
La FPSO se puede definir como un buque de almacenamiento, proceso y descarga de crudo. Almacenamiento, porque podrá guardar en su interior un total de 900.000 barriles de crudo. Proceso, porque, además de la extracción del petróleo, en la plataforma se realizarán las tareas de limpieza del crudo (separación de los gases “mezclados” con el petróleo; procesado del agua para poder inyectarla en los yacimientos y devolverla sin impurezas al mar; etc.).Y descarga, porque una vez la FPSO alcance su capacidad de almacenamiento, entregará su valiosa mercancía a los petroleros de asistencia. Para realizar las tres funciones, esta instalación naval se anclará en alta mar mediante una torre fija, al tiempo que el resto de la plataforma tendrá la capacidad de moverse alrededor de su eje (la torre) como si fuera una veleta. Básicamente, este diseño permite un amarre sumamente eficiente en los mares de difíciles condiciones climáticas en los que se deban realizar perforaciones de gran profundidad. Las FPSO, además, optimizan la relación de fondeo, pues tan pronto como cambia la dirección del viento o arrecia un temporal (por citar dos ejemplos), la plataforma gira de forma que la extracción de crudo puede realizarse en las condiciones más favorables. En el caso del modelo que nos ocupa –y a diferencia de otras FPSO- los mencionados movimientos sólo estarán impulsados por la inercia del oleaje, las corrientes submarinas y el viento, ya que esta unidad no contará con propulsión motorizada.
Campos petrolíferos en alta mar
En la actualidad, a pesar de que existe una demanda importante de modelos FPSO, las plataformas flotantes fijas siguen siendo perfectamente adecuadas para trabajar a baja profundidad. De hecho, se puede decir que estas plataformas son campos petrolíferos como cualquier otro, salvo que se encuentran a varios kilómetros de la costa. Su escaso espacio (dividido normalmente en tres o cuatro pisos) no sólo sirve de almacén para cientos de miles de litros de petróleo, sino que también realiza funciones de vivienda temporal para sus trabajadores, normalmente, entre 25 y 50. La rutina laboral de estos especialistas resulta de lo más peculiar: suelen trabajar en turnos de 15 días seguidos (12 horas diarias) para, a continuación, descansar durante dos semanas enteras en tierra firme. La dureza y el riesgo inherentes a su profesión, así como el aislamiento de la familia, les permiten disfrutar de buenos salarios. Llegar a una de estas plataformas representa toda una aventura. Un vuelo en helicóptero y el cumplimiento de un largo protocolo de seguridad, son la antesala de un mundo de hierro, cañerías y ruido de motores que, debido a su épico carácter, ha sido llevado al cine en más de una ocasión (la extraordinaria
“Rompiendo las olas”, del cineasta danés Lars Von Triers, así lo demuestra).
Prospección petrolera
Solamente el personal que trabaja en las plataformas puede darse cuenta hasta qué extremo ha avanzado la tecnología que permite llevar a la superficie el petróleo desde las profundidades del
mar. En este sentido, tanto la cartografía sísmica, como la precisión del control remoto de las operaciones de suministro, juegan un papel básico. Hay que tener en cuenta que la prospección petrolera utiliza una tecnología análoga a la de la prospección sísmica (mediante la ayuda de ondas sonoras se analiza la textura del subsuelo de los fondos marinos para detectar los depósitos de hidrocarburos que allí se han formado en el transcurso de cientos de millones de años).
Paralelamente, la mejoría de los materiales –como los cables off-shore de Pirelli- también ha contribuido al avance experimentado por las plataformas flotantes: islas artificiales cada vez más eficientes en la dura tarea de arrancar del fondo del mar la principal fuente de energía del planeta.
