Las auditorías energéticas inicialmente se hicieron populares en dar respuesta a la crisis energética de 1973 y años posteriores. El interés en las auditorías energéticas ha aumentado recientemente como resultado de la creciente comprensión del impacto humano sobre calentamiento global y el cambio climático.
La auditoria energética se puede realizar sobre una gran variedad de instalaciones y edificios. Cuando el objeto del estudio es un edificio habitado, la reducción del consumo energético manteniendo o mejorando el confort, la seguridad y la salud de las personas que lo habitan es el objetivo primario. Más allá de identificar las principales fuentes de consumo energético, la auditoría energética persigue priorizar el uso de la energía, cuantificando de mayor a menor las oportunidades de ahorro energético en función de su relación coste-efectividad.
Es un servicio donde la eficiencia energética es evaluada mediante un equipo profesional (tales como blower doors y cámaras de infrarrojo entre otros), con el objetivo de encontrar las mejores maneras de mejorar la eficiencia energética en el acondicionamiento térmico.

La evaluación incluye diferentes características de la estructura del edificio, incluyendo paredes, techos, suelos, puertas y ventanas. Para cada uno de estos componentes se mide o se estima el área y la resistencia al flujo de calor y el ratio de infiltración del aire, que está claramente afectado por la calidad de sellado de puertas y ventanas. Otro aspecto importante de la auditoria es el estudio de la eficiencia, condición física y programación de sistemas mecánicos de calefacción, ventilación, aire acondicionado y termostatos del edificio.
Tipos de auditoría energética
Las auditorías energéticas cubren un amplio espectro de estudios energéticos, que abarcan des de un rápido análisis en una instalación para identificar las áreas con mayor problemas, hasta un análisis detallado de las implicaciones de la utilización de medidas de eficiencia energética alternativas, y del ahorro económico que estas representarían en función de su coste de implementación.
Existen numerosas metodologías para mejorar la eficiencia energética, aunque la mayoría tienen en común los siguientes puntos principales en el proceso de auditoría:
- Análisis de los datos del edificio y su utilización, incluyendo el equipo instalado y las facturas de consumo energético.
- Análisis de las condiciones de utilización reales.
- Comprensión del comportamiento del edificio y su interacción con el clima, su ocupación y horario de utilización.
- Selección y evaluación de las medidas de conservación de la energía.
- Estimación del potencial de ahorro energético.
- Identificación de las preocupaciones y necesidades del cliente.
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Tipos de auditoría energética
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Según determina la ASHRAE (Sociedad Americana de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado), se pueden destacar cuatro grandes niveles de auditoría energética:
- Nivel 0: Punto de partida. Este primer nivel de análisis consiste en cuantificar el uso y el coste de la energía en el edificio mediante el análisis del registro de facturas de consumo de energía y la comparación con construcciones similares. Disponer de la referencia de consumo de la instalación bajo estudio permite determinar si un análisis más profundo es necesario.
- Nivel 1: Análisis preliminar. Mediante una primera toma de contacto con la construcción a auditar se identifican mejoras de eficiencia energética simples y de bajo coste. También se realiza una lista de medidas y oportunidades de conservación energética que puedan orientar una futura auditoria detallada.
- Nivel 2: Auditoría general. Basada en los resultados obtenidos en los niveles de auditoría anteriores, este tipo de auditoría consiste en un análisis exhaustivo de la utilización de la energía en el edificio. Se realiza una evaluación cuantitativa de las medidas y oportunidades de conservación energética listadas en el análisis preliminar para corregir los defectos encontrados o mejorar el rendimiento de la actual instalación. Este nivel de análisis involucra medidas in-situ e incluso simulaciones computerizadas para evaluar el grado de efectividad de las medidas tomadas.
- Nivel 3: Grado de inversión de auditoría. Tanto la energía consumida y la energía a ahorrar deben ser evaluados con un criterio financiero y para esto en los proyectos de mejora de la eficiencia energética se utiliza la tasa de retorno de la inversión (TIR) para evaluar la conveniencia de la inversión. El ahorro proyectado y la selección de medidas a desarrollar deben ser escogidas de manera que proporcione un alto nivel de confianza. De hecho, los inversores a menudo demandan un ahorro garantizado. El grado de inversión de la auditoría se basa en la auditoría general descrita anteriormente, cuantificando la relación coste-ahorro de las medidas a tomar.
En España la normativa sobre eficiencia energética está regulada por:
- El Código Técnico de la Edificación (CTE 2006), que permite mejorar la calidad de la edificación y promover la innovación y la sostenibilidad, seguridad y eficiencia energética.
- La Certificación de Eficiencia Energética de Edificios de Nueva Construcción de 2007 obliga a poner a disposición de los compradores o usuarios de los edificios un Certificado de Eficiencia Energética
- El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios de 2007 establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones destinadas a atender la demanda de bienestar térmico a través de las instalaciones de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria, para conseguir un uso racional de la energía:
Schneider Electric lanza Green Verter la primera solución de Eficiencia Energética con garantía total de ahorro de energía.
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