Publicado: 15 de mayo de 2003
Categoría: Artículos técnicos
El problema de los arranques bruscos y violentos ha acompañado a los motores eléctricos a lo largo de toda su historia. Aunque se han intentado diversas soluciones a lo largo de los años, ninguna de ellas ha conseguido resolver las dificultades sin provoc
| Los esquiadores conocen muy bien el problema, la brusca sacudida que indica que se ha ‘puesto en marcha’ el remonte que sube a las pistas. El mismo problema, pero en otro campo, cuesta a la industria millones de dólares cada año: incontables máquinas de corriente alterna repartidas por las fábricas de todo el mundo –utilizadas para accionar ventiladores, trituradoras, agitadores, bombas, cintas transportadoras, etc.- son sometidas diariamente a esfuerzos innecesarios por puntas de carga no deseadas. Este arranque brusco y violento de los motores de corriente alterna supone un ‘peaje’ que hay que pagar de diversas formas. Entre ellas mencionemos las siguientes:
Dado que el problema existe desde hace mucho tiempo ya se han intentado varias soluciones para el mismo. Una de las primeras soluciones para este problema fue el arrancador estrella-triángulo. Sin embargo, este arrancador no elimina los fenómenos transitorios mecánicos y eléctricos no deseados, ya que sólo los reduce ligeramente y los distribuye entre dos puntos a lo largo del tiempo: la conexión inicial y la subsiguiente conmutación estrella-triángulo. Lo dicho es válido en condiciones normales, pero en otras circunstancias la conmutación de estrella a triángulo puede tener, desafortunadamente, peores efectos que el arranque directo.El arrancador estrella-triángulo es para este problema una solución sencilla, pero limitada. Otra de las primeras soluciones fue el motor de anillos rozantes. La ventaja del motor de anillos rozantes es que puede obtenerse un par elevado con una corriente de arranque limitada. Su desventaja es la mayor complejidad electromecánica –escobillas, anillos rozantes, resistencias y contactores-, que incrementa los costes (inclusive los de mantenimiento) y reduce la fiabilidad. El convertidor de frecuencia es técnicamente superior a las dos soluciones anteriores. La fiabilidad es alta y las necesidades de mantenimiento son pequeñas. Sin embargo, el convertidor de frecuencia tiene la desventaja de que necesita una gran inversión inicial, lo cual lo descarta para aquellas aplicaciones en que no es estrictamente necesario el control o regulación durante el funcionamiento normal. Arrancador suave El arrancador suave, tiene en común con el convertidor de frecuencia el ser un dispositivo electrónico basado en tiristores. Puede decirse, que en cuanto a funcionalidad y precio ocupa el espacio que existe entre los arrancadores estrella –triángulo y los convertidores de frecuencia. Con los arrancadores suaves se puede controlar la tensión del motor de forma que ésta aumente gradualmente durante el arranque... |