Desde su invención en 1924, el interruptor automático rearmable de ABB ha redefinido la seguridad eléctrica, reduciendo los tiempos de apagones y minimizando riesgos. En esta entrevista, Gerard Casals, Business Development Specialist en ABB, explora cómo esta innovación ha evolucionado a lo largo de un siglo y su papel fundamental en la creación de instalaciones eléctricas más seguras y sostenibles.
La seguridad eléctrica de la que disfrutamos hoy en día es el resultado de años y años de investigación, desarrollo e innovación. Uno de los referentes más importantes data del año 1924, fecha en la que la antigua compañía BBC (Brown Boveri & Cie., hoy ABB) inventó el primer interruptor magnetotérmico automático rearmable de la historia.
El cambio fue disruptivo. Incrementó la seguridad en las primeras instalaciones eléctricas del siglo pasado, aumentando la continuidad de servicio y aportando una flexibilidad que mejoró su gestión y mantenimiento.
Un siglo después, los interruptores magnetotérmicos de ABB siguen protegiendo nuestras vidas con la misma tecnología aunque con más prestaciones e innovaciones, como por ejemplo la medida de energía integrada, la automatización de cargas o las comunicaciones
En esta entrevista con Gerard Casals, Business Development Specialist en ABB Electrification en España, recreamos ese episodio crucial para la historia del sector eléctrico en todo el mundo y miramos hacia el futuro de la seguridad eléctrica.

Gerard Casals, Business Development Specialist en ABB Electrification en España.
¿Cómo se valora desde ABB que estemos celebrando en 2024 el 100º aniversario del primer interruptor automático magnetotérmico rearmable de la historia?
Es un verdadero hito tecnológico que atesora nuestra compañía desde 1924. Nuestra sociedad moderna lleva muchas décadas conviviendo con la electricidad y los riesgos que esto conlleva, por lo que este centenario del primer interruptor magnetotérmico es un motivo de celebración que debemos compartir.
Vayamos un segundo a 1924. ¿Cómo llegó ABB a diseñar y crear una innovación básica para las instalaciones eléctricas de todo el mundo?
El primer interruptor magnetotérmico rearmable fue patentado por el ingeniero alemán Hugo Stotz en 1924 y en colaboración con su ingeniero Heinrich Schachtner, después de darse cuenta de que la protección mediante fusibles obligaba a reemplazarlos cada vez que se fundían, añadiendo además un potencial riesgo de electrocución si no se aislaba correctamente el circuito afectado. Esta operación era además bastante frecuente debido a la incipiente e inestable red eléctrica que había en Europa a principios de siglo.
Aunque los fusibles eran más económicos y rápidos en actuar en caso de un defecto, la innovación de Hugo Stotz permitió reducir los tiempos de rearme y aumentó la seguridad de las instalaciones.
¿Puede explicarnos cuáles son los valores diferenciales más importantes que aporta al sector de la instalación y al cliente final el interruptor automático magnetotérmico rearmable de ABB? (seguridad, sostenibilidad, modularidad, flexibilidad)
En primer lugar, destacaría la seguridad. Las protecciones eléctricas juegan un papel fundamental para minimizar los riesgos que puede provocar el uso de la electricidad en las personas y las instalaciones. A continuación, vendría la continuidad de servicio, ya que el interruptor magnetotérmico eliminó los tiempos de sustitución y los largos apagones. Y, por último, destacaría la innovación por el importante avance tecnológico que supuso este hito en la electrificación de nuestra sociedad.
¿Qué prestaciones específicas en cuanto a seguridad ofrece este dispositivo para ser considerado un pionero en el sector eléctrico?
Combinó los disparos térmicos y magnéticos en una sola unidad reutilizable, logrando incluso su industrialización de una forma asequible y con la capacidad de desconectar elevadas corrientes sin sufrir daños que dejaran al dispositivo inservible.
Otros beneficios de este interruptor se centran en el diseño compacto y la conectividad que facilitan la tarea del instalador y al usuario su utilización. ¿Nos lo puede comentar?
Si observamos la forma del primer interruptor magnetotérmico nos daremos cuenta de que no tenía nada que ver con el diseño compacto y normalizado (basado en norma DIN) de los actuales interruptores de ABB. Hoy en día su diseño, tamaño, prestaciones, montaje, sujeción, bornas, etc. está normalizado de tal manera que facilita las tareas de instalación al usuario.
Este avance ha permitido integrar otras protecciones eléctricas en los magnetotérmicos, como la protección diferencial o la conectividad a partir de equipos de medida de energía.
Situándonos en 2024, ¿qué papel cree que juega el interruptor automático para proteger los edificios inteligentes y sostenibles?
Los interruptores magnetotérmicos deben seguir cumpliendo con su función más básica que es la de proteger las instalaciones. A partir de aquí, y entorno a la tecnología que patentó Hugo Stotz, podemos incorporar otras funcionalidades como la medida de energía, las comunicaciones, la automatización de cargas, etc. para lograr una instalación inteligente y sostenible en el uso de la energía.
Este es el papel que debe de seguir jugando el interruptor automático, asegurar la protección de las instalaciones y, en definitiva, de las personas.
Además del sector residencial, ¿cuáles son los ámbitos de aplicación más destacables?
Encontramos interruptores automáticos en cualquier instalación de distribución final que requiera de protección. Y esto incluye desde edificios residenciales o terciarios, a oficinas o naves industriales, maquinaria, equipos de herramienta, transportes, etc.
Luego están los usos que damos a todos estos equipamientos, ya que los requisitos de protección de un edificio de oficinas, una industria, un centro comercial o de una infraestructura ferroviaria son totalmente distintos. Para mí, ese es el principal valor de los interruptores magnetotérmicos, su transversalidad en todo tipo de instalaciones.
¿Cómo puede ayudar el interruptor centenario de ABB a maximizar la seguridad de las instalaciones en el contexto actual de descarbonización de la economía, transición energética y electrificación/digitalización de los sistemas?
La protección de las instalaciones a partir de interruptores automáticos seguirá siendo imprescindible en todos estos contextos, ya que el concepto de la seguridad va siempre por delante de la digitalización o la transición hacia energías más verdes, por ejemplo.
Ahora bien, un interruptor no deja de ser un producto, y como tal requiere de un proceso de fabricación empleando una materia prima y energía. En ese contexto sí que podemos contribuir a reducir la huella de carbono, a emplear menos energía o incorporar materiales reciclados en toda nuestra cadena de valor.
Con este know how acumulado, ¿por dónde cree que pasa ABB el futuro de la seguridad eléctrica?
ABB dispone de 8 fábricas en todo el mundo que fabrican interruptores automáticos con más de 100 millones de polos al año. Para mí, el futuro de ABB pasa por garantizar esa producción ya que eso significará que estaremos haciendo las cosas bien. Quiero que nuestros productos envejezcan en algún lugar del mundo, ya que eso querrá decir que seguiremos estando seguros ante los riesgos eléctricos.