La medida quiere evitar que los niños manipulen los restos que contienen materiales tóxicos
El Parlamento aprobó el pasado mes de febrero por 580 votos a favor, 37 en contra y 22 abstenciones una serie de modificaciones a la propuesta de la Comisión Europea, que actualiza la directiva vigente desde 2003. El objetivo de esta medida es, por un lado, evitar que los niños manipulen los restos que contienen materiales tóxicos y los vendan como chatarra y, por otro, implicar a los ciudadanos en las labores de reciclaje.
El acuerdo ha sido una iniciativa del representante alemán Karl-Heinz Florenz para gestionar eficazmente estos residuos y reducir así las consecuencias sanitarias y medioambientales de un tratamiento inadecuado.
Según datos de la Unión Europea, sólo un 22% de los residuos tecnológicos es recogido y tratado de forma correcta de los 8,3 a 9,1 millones de toneladas que llegan a los vertederos europeos.
La comisión de Medio Ambiente ha recomendado que cada país de la Unión Europea sea capaz de recoger el 85% de sus residuos en 2016, y que se reciclen entre el 50 y el 75% de los RAEE.
Para lograrlo, se van a crear puntos de recogida de aparatos en tiendas minoristas igual que los que ya existen para móviles.
Se van a crear puntos de recogida de aparatos en tiendas minoristas
Otro proceso que se está produciendo, ha denunciado Florenz, es el envío ilegal de estos desperdicios tecnológicos, por lo que ha pedido a las autoridades aduaneras de los países comunitarios que comprueben que los productos exportados están estropeados y que, por tanto, no pueden ser transportados.
Además, Florenz ha detallado que la UE pierde muchas materias primas como consecuencia de la gran cantidad de residuos que salen ilegalmente. "Por ejemplo, por cada millón de teléfonos móviles perdemos 250 kilos de plata, 24 kilos de oro, nueve kilos de paladio y nueve toneladas de cobre", según declaraciones que recoge El País.
El caso de los residuos fotovoltaicos
Los eurodiputados apostaron por excluir los módulos fotovoltaicos que se utilizan en los paneles solares de la directiva aprobada en la referida reunión del pasado mes de febrero.
El motivo de esta decisión se fundamentó con el argumento de que ya admite algunas excepciones para el tratamiento de residuos de las grandes instalaciones fijas, de los medios de transporte de personas y mercancías, vehículos y material militar, porque entienden que ya existen objetivos específicos para este sector. No obstante, propusieron revisar esta situación cada cinco años.
No obstante, el 14 de marzo, el Consejo fijó su posición en primera lectura sobre la revisión de la normativa de la Unión Europea en materia del tratamiento de los residuos eléctricos y electrónicos aprobada en febrero. En esta puesta en común se propuso lo contrario, es decir, abrir el alcance de la Directiva de residuos eléctricos e incluir los paneles fotovoltaicos.
De esta manera, ha quedado “abierto” el ámbito de aplicación de la ley de modo que ésta abarque, en principio, todos los equipos eléctricos y electrónicos una vez trascurridos seis años desde la entrada en vigor de la revisión. Esto significa, de manera efectiva, que los paneles fotovoltaicos que en la propuesta de la Comisión quedaban exentos del ámbito de aplicación de la nueva normativa, serían inmediatamente incluidos en la misma y tendrían que ser separados, recogidos y tratados adecuadamente.
Por otra parte, los ministros acordaron que los Estados miembros deben recoger anualmente el 45% del peso medio de los aparatos eléctricos y electrónicos comercializados en sus mercados nacionales. Esta obligación entraría en vigor cuatro años después de la entrada en vigor de la revisión, y se elevaría al 65% de recogida en los cuatro años posteriores.