Crecimiento negativo. Dos palabras encierran la tendencia que seguirá la edificación residencial en España en los próximos años, según el informe Euroconstruct presentado por el Itec el pasado mes de junio. Dos factores, curiosamente contradictorios, explican esta evolución. Por un lado, el cambio de ciclo en el sector inmobiliario (aterrizaje suave, según el Gobierno) marcado por el aumento constante de los tipos de interés y la desaceleración en el crecimiento de los precios que se vive en la actualidad ha provocado que la demanda sea incapaz de absorber el inmenso volumen de la oferta.
En este contexto de recesión de la compra y en vez de
producirse la reacción lógica de disminuir de manera inmediata y sustancial la
oferta, los promotores han seguido visando más y más viviendas hasta registrar
dos meses récord, en septiembre de 2006 (865.600 viviendas en todo el año
pasado) y en marzo de 2007. La explicación la tiene el Código Técnico de la
Edificación (CTE).
El efecto código
La entrada en vigor del CTE ha provocado que se visaran más
proyectos que nunca para evitar tener que cumplir con todos los requisitos de
aislamiento, que fueron de obligatorio cumplimiento a finales de 2006, y los
estructurales, que se aplicaron en marzo de 2007. Estos requerimientos del CTE
aumentan el coste de la construcción de viviendas. De esta manera, se puede
producir un efecto inédito y “sin referentes” en España: que todo lo que se vise
no se ejecute inmediatamente. Ello, según el Itec, puede provocar un
acumulamiento de un stock importante para ejecutar.
Será después del efecto código cuando, en cuanto al nivel de
construcción de viviendas en España, “se verán niveles de actividad más
proporcionales a la auténtica demanda, si bien la auténtica recesión no se
materializará hasta 2008, momento en el cual sólo hay expectativas de iniciar
algo más de 650.000 viviendas”.
En cuanto a los precios, el Itec cree que los inversores se
retirarán del mercado al haberse dado un escenario totalmente distinto y serán
sustituidos por aquellas familias que están esperando a que los tipos de
interés, especialmente el Euribor, se estabilicen y, según su percepción, la
construcción “vuelva a ir bien”.
En conclusión, el año 2007 puede ser un año de transición más
que un año auténticamente crítico para el conjunto del sector construcción
español. Del 2008 en adelante, con el subsector residencial produciendo a un
ritmo menor (pero semejante al de los primeros años de la década) la
construcción española parece encaminada al estancamiento.
Esta caída en el sector residencial será equilibrada por la
construcción no residencial y la ingeniería civil.
Edificación no residencial
En este sector continúa el clima que ha predominado durante los
últimos años: crecimientos discretos que oscilan alrededor del 2%; y al mismo
tiempo un basculamiento de la actividad hacia la construcción relacionada con
los servicios. Así, se confirma el buen momento de la construcción de oficinas y
edificios comerciales, mientras que la construcción industrial consigue, de
momento, esquivar la recesión.
Ingeniería civil La ingeniería civil puede erigirse como
principal medio de contrarrestar la previsible desaceleración en la producción
de nueva vivienda. A corto plazo, se apuesta por que la actividad generada por
los grandes planes estratégicos relacionados con el transporte vaya a ser capaz
de amortiguar el hipotético efecto negativo tras las elecciones del 2007. Si
esto es así, el crecimiento en ingeniería civil para 2007 y 2008 puede situarse
en una banda entre el 5 y el 6%.