Thomas Edison perderá su vigencia en 2015. Ese año el mercado europeo no venderá más bombillas incandescentes derivadas del genial inventor estadounidense. Esta decisión, tomada en tiempos de cambio climático y esperada desde hace años por el sector, fue anunciada por la Federación de Empresas Europeas de Lámparas, que integra, entre otras empresas a General Electric, Havells Sylvania, Osram y Philips, el pasado mes de junio. Los fabricantes detallaron que eliminarán "de forma progresiva" los modelos tradicionales.
Este compromiso, que será incorporado en la normativa comunitaria, fue recibido muy gratamente por la Comisión Europea. No en vano, las bombillas incandescentes son las que más energía consumen y las que más contaminan, ya que las centrales necesitan generar más energía y emitir más CO2 para que funcionen.
Esta iniciativa permitirá, por un lado, que las emisiones de CO2 generadas por la iluminación doméstica se reduzca en más del 60% y, por otro, que Europa ahorre 7.000 M€ al año, equivalente a 63.000 gigavatios de consumo, al implementar modelos de lámparas halógenas y fluorescentes más eficientes.
Además, la nueva norma insta a la UE a que cumpla obligatoriamente unos mínimos requisitos de eficiencia energética, para lo que también prevé vigilar el mercado para comprobar que esas medidas se aplican.
Asimismo, prevé un desarrollo de los planes en distintas fases, empezando por las lámparas de mayor voltaje, para lograr en 2015 que el 85% de las bombillas incandescentes en la UE cumplan ya los nuevos estándares.
La industria cree que la propuesta dará tiempo a las empresas para hacer este cambio. El comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, consideró en un comunicado que las medidas presentadas "demuestran que la eficiencia es una manera de combatir el cambio climático y reducir la dependencia energética de Europa, así como una buena oportunidad de negocio" para las empresas fabricantes.
El pasado octubre, la Comisión Europea presentó un plan de acción para garantizar la eficiencia energética en la UE. Antes del 1 de julio, los estados miembros tienen que remitir a Bruselas los planes nacionales elaborados para alcanzar los objetivos fijados a nivel comunitario. En el caso de España, el plan ha recibido el nombre de E4.