Existen soluciones de bajo consumo que reducen las emisiones de CO2 y contribuyen a mejorar el medio ambiente.
Bruselas (Bélgica): Royal Philips Electronics (AEX: PHI;
NYSE: PHG) ha solicitado la acción conjunta del sector del alumbrado, ONGs,
proveedores de energía y gobiernos para, en el plazo de diez años, reemplazar
las lámparas incandescentes por cualquiera de las numerosas alternativas de bajo
consumo disponibles hoy en el mercado. La renovación supondría una importante
contribución al problema del cambio climático y al cumplimiento de los
compromisos de Kyoto.
En su calidad de primer proveedor mundial de alumbrado, Philips cree que este
debate europeo debe plantearse en el marco de la nueva directiva de ecodiseño de
la UE sobre productos que utilizan energía (EUP). Este esfuerzo colectivo
favorecería el nuevo plan de eficiencia energética de la UE diseñado para
alcanzar un ahorro energético del 20% en el año 2020. “Actualmente hay en el
mercado una amplia oferta de lámparas de bajo consumo”, comentó Theo van
Deursen, director ejecutivo de la División de Alumbrado durante su intervención
en un foro sobre eficiencia energética celebrado en Bruselas. “No sólo ahorran
energía, sino que cuesta mucho menos utilizarlas y sencillamente son mejores
para el medio ambiente que las incandescentes.
Creemos que ya es hora de cambiar a las lámparas de bajo consumo, y para ello
tenemos que empezar a hablar de la sustitución de las lámparas incandescentes.”
Se calcula que en la UE se venden unos dos mil millones de lámparas
incandescentes cada año. Tres cuartas partes de ellas se utilizan en los hogares
y el resto en el sector del comercio. En torno al 80% del alumbrado doméstico
sigue utilizando lámparas incandescentes, de manera que el derroche colectivo de
energía es considerable.
Utilizando lámparas de bajo consumo, el ahorro para los consumidores europeos
supondría entre cinco mil y ocho mil millones de euros al año y una reducción
indirecta de las emisiones de CO2 de 20 millones de toneladas. Las lámparas
incandescentes son poco más que generadores de calor, ya que el 95% de la
energía consumida se pierde en forma de emisión térmica. Una lámpara
incandescente cuesta en torno a 1 euro y consume hasta unos 15 euros de
electricidad al cabo de un año.
* Con una lámpara de bajo consumo, el coste inicial sería algo mayor, pero se
ahorrarían hasta 12 euros al año de media en la factura eléctrica. Por tanto,
con una lámpara de bajo consumo de 6 años de vida se conseguiría un ahorro de
hasta 72 euros durante su vida de servicio. Estas alternativas constituyen una
opción ventajosa en todos los sentidos. El consumidor ahorra dinero y el medio
ambiente se beneficia del menor consumo de energía.
En la actualidad existen numerosas alternativas a las lámparas
incandescentes. Entre ellas una nueva generación de lámparas fluorescentes
compactas, mucho más pequeñas y económicas y con una calidad de luz mejor que
las generaciones anteriores. Philips acaba de anunciar también una nueva
generación de halógenas de bajo consumo que ofrecen un 50% de ahorro de energía
en comparación con las incandescentes. Por otra parte, las nuevas tecnologías de
iluminación con LEDs anticipan un ahorro de energía aún mayor.
“Sencillamente no es realista pedir a los fabricantes que adopten decisiones
unilaterales y dejen de producir lámparas incandescentes”, manifiesta Theo van
Deursen. “Es una cuestión que debe abordarse conjuntamente y que probablemente
requiera respaldo legal para establecer unos criterios mínimos de rendimiento.
De lo contrario, otros fabricantes darían un simple salto al vacío y el problema
persistiría.” Philips no espera que el cambio se produzca de la noche a la
mañana. “Es probable que transcurran varios años antes de que la industria
reemplace las incandescentes por soluciones alternativas en las cantidades
requeridas”, indica Theo van Deursen, “pero creemos que es el momento de iniciar
en serio las conversaciones.”
* Calculado con una lámpara de 100 W con un consumo de 0,15 euros / kWh,
1.000 horas de uso al año