LAS CIFRAS DE INSEGURIDAD EN INSTALACIONES ELÉCTRICAS que se barajan muestran un bajo interés por el mantenimiento de la mismas así como un desconocimiento de las nefastas consecuencias que dicha negligencia puede ocasionar en sus usuarios
Algunos datos invitan a la reflexión colectiva acerca del cuidado que prestamos a las instalaciones eléctricas en los hogares españoles. Los estudios a los que hace referencia el gerente de Apeme, Andrés Gálvez, señalan que las viviendas que disponen de red de tierras constituyen un 64,7% del total, así como que existe un 35,5% con un número no adecuado de circuitos. Esos mismos datos arrojan un porcentaje de viviendas construidas antes de 1975 que asciende al 63,7 %, entre 1975 y 1985 al 9,30 % y posterior a 1985 al 10,80 %.
Asimismo, el 22,5% de los hogares carece de red de tierra y, como es lógico, al tratarse de un defecto estructural predomina en las viviendas más antiguas (44,6%) y, en menor medida, entre las construidas entre 1975 y 1985 (17%). Las que sí disponen de red de tierras son el 77,5 %. El 22,5 %, pues, no disponen de las mismas. Más de dos tercios de las instalaciones tienen tomas de corriente inseguras, encontrándose el mayor número de ellas entre las viviendas más antiguas. No obstante, las viviendas más modernas presentan también porcentajes muy elevados, alcanzando un 55,8% en las construidas con posterioridad a 1985. Según los estudios y en este último caso puede deberse a instalaciones realizadas incorrectamente o a reformas hechas por personas no cualificadas, las viviendas con tomas de corriente seguras son el 31,2 %, con tomas de corriente inseguras, pues, el 68,8 %. De ellas, anterior a 1975 son el 80 %, entre 1975 y 1985 el 69,1 % y posterior a 1985 el 55,8 %.
Por otro lado, la cuarta parte de las viviendas carece de diferenciales o Pequeños Interruptores Automáticos (PIA) de protección. Según el estudio, seis de cada cien hogares españoles no cuenta con diferencial, mientras que doce de cada cien no dispone de interruptores.
Además, el 13,5% de las viviendas inspeccionadas padecen calentamientos anormales en sus protecciones y un 10% dispone de elementos de protección con un funcionamiento incorrecto. Según la edad de construcción, el 57% de las viviendas anteriores a 1975 carecen de protecciones o bien éstas no funcionan adecuadamente. Las viviendas que disponen de protecciones son el 75,6%, las que no disponen de protecciones un 24,4%.
interruptores automáticos el 12,1%. En el mismo estudio se desvela que la mayoría de las viviendas (65%) tienen una potencia contratada igual o inferior a los 3,3 kW. Este hecho es más relevante en las viviendas anteriores a 1985 y, especialmente en las construidas antes de 1975, donde el porcentaje con potencia estrictamente inferior a los 3,3 kW supera el 18%. Se trata claramente de un nivel exiguo para las necesidades de un hogar modesto, ya que en la actualidad solo la lavadora y unos cuantos elementos de iluminación pueden precisar esa potencia.Finalmente indicar que, según los últimos estudios efectuados, el coste total debido a incendios domésticos es de 220 millones de euros al año, incluyendo los costes de heridos, intervención de los cuerpos de bomberos, prevención de incendios y administración de seguros, y las pérdidas materiales debidas a incendios domésticos se estiman en unos 50 millones de euros.