Cuando aún no han terminado de digerir la Directiva sobre residuos eléctricos y electrónicos (WEEE), a los empresarios del sector ya se les viene encima la ROHS, sobre sustancias peligrosas, que entra en vigor el 1 de julio.
Peros eso no es todo. Se anuncia una nueva Directiva sobre Compatibilidad Electromagnética (EMC) y una reforma de la actual Directiva de Baja Tensión (DBT), mientras se prepara la nueva EUP, que trata de evitar la dispersión legislativa sobre medio ambiente.
Con el propósito de conocer las actuales y próximas decisiones que marcan las Directivas Europeas, de cara a las empresas de material eléctrico, la asociación de fabricantes Afme organizó una conferencia a cargo de Luis Montoya, director de la Unidad de Equipamiento Mecánico y Eléctrico de la Dirección General de Empresa e Industria de la Comisión Europea. Los empresarios, que abarrotaban la sala, estuvieron muy atentos a la descripción de las Directivas medioambientales que sucesivamente se les están viniendo encima y que provocaron al final del acto un encendido debate. Si el objetivo del nuevo enfoque legislativo de la Comisión Europea (CE) es la libre circulación de productos, basada “en un nivel alto de seguridad y protección”, es evidente que las sucesivas Directivas que están afectando al sector de productos eléctricos y electrónicos han producido, como mínimo, un cierto desasosiego en los empresarios, singularmente los fabricantes. Como es sabido, el Nuevo Enfoque establece que el fabricante es libre de escoger la solución técnica que más le convenga, siempre que cumpla con unos requisitos esenciales (RE). Éstos son obligatorios, pero no prescriben una solución técnica. En cambio, las normas armonizadas, para dar una solución técnica a los requisitos esenciales, son voluntarias. Las respectivas autoridades nacionales corren con la carga de la prueba de la conformidad de estas normas con los RE.
El caso es que ahora la CE está revisando el Nuevo Enfoque (NE), con objeto de definir mejor las respectivas responsabilidades –las del fabricante, el importador y el distribuidor- así como el control del mercado, los organismos notificados, los módulos de certificación y las cláusulas de salvaguardia de los Estados miembros. “Estamos tratando de simplificar la vida de todo el mundo, incluyendo la mía”, dice Luis Montoya, director de la Unidad de Equipamiento Mecánico y Eléctrico en la Dirección General de Empresa e Industria de la CE.
Montoya reconoce que, aunque el sistema internacional de confección de las normas funciona bastante bien “de vez en cuando chirría”. La cadena ISO-CEI-Cenelec, en lo que respecta a la normativa electrotécnica internacional, funcionaría bastante aceptablemente y aunque algo lentamente, va progresando. La normativa Cenelec, en cuya elaboración intervienen los fabricantes del sector, es actualmente idéntica a la de la CEI en un 66,32 %, mientras que en 1995 era del 56,48 %.
Retoques en la Directiva de BT
En el apartado concreto de la Baja Tensión (BT) también a nivel europeo está en revisión la vieja Directiva de 1973. Los legisladores de Bruselas no están descontentos de esta Directiva –por ejemplo el número de accidentes eléctricos fatales disminuyó claramente en Alemania, a partir de su aplicación- pero tuvieron que pensar en revisarla a petición de los Estados miembros, debido a la coexistencia de la DBT con otras normas europeas de NE y la aparición de nuevos riesgos. ¿Cuáles son los principales retoques de la DBT? El primero es adaptarla al NE. Otro aspecto importante es la extensión de su campo de aplicación a productos que, como los taladros o las lámparas halógenas, “puedan producir situaciones de inseguridad”. Los RE se consideran excesivamente generalistas y por tanto detallarán mejor y se añadirán algunos nuevos, como es el caso de la ergonomía. Los productos deberán llevar aún más información, con objeto de poder controlar mejor un mercado en el que hay cada vez más incidencia de productos provenientes de países no europeos. Se está estudiando que la DBT afecte a nuevos productos como es el caso de las vallas o paneles eléctricos.
Luis Montoya tranquiliza un poco al personal sobre esta revisión de la Directiva BT, asegurando que el estudio de su impacto, que está actualmente en curso, revela en sus resultados preliminares que los costes serán “insignificantes”. No todos los fabricantes están de acuerdo en esto último, pero hay quien prefiere a pesar de todo esta revisión para controlar mejor a su competencia. En todo caso, la Comisión Europea no considera esta revisión como urgente y va a esperar a la revisión del NE para decidir después lo que se hace con la DBT.