Recientemente el Consell de Mallorca, a través de su Departamento de Territorio, ha dejado aparcadas dos peticiones para instalaciones fotovoltaicas debido a un vacío legal existente en la Ley 6/1997 de 8 de julio, del suelo rústico.
Los proyectos de centros de producción de energía que han quedado estancados en esta falta de regulación han sido promovidos por particulares, que instalarían placas fotovoltaicas en terrenos de su propiedad y después venderían a una compañía comercializadora la energía producida. Al parecer el problema reside en el impacto paisajístico de estas instalaciones.
El presidente de Asinem, Matías Rebassa, considera que “estos proyectos están promoviendo de manera directa la implantación de energías limpias, en las que se supone que hay un claro interés por parte de la Administración. Si es cierto que se quiere promocionar al máximo este tipo de energías lo urgente es que se encuentre una fórmula para evitar el vacío legal en el que estamos parados actualmente. Es paradójico que convivan las ganas de llevar adelante este tipo de iniciativas y la imposibilidad legal de hacerlo”. Rebassa señala que “es evidente que el Plan Sectorial no se adapta al Plan Energético”.
Respecto al impacto paisajístico, el presidente de Asinem comenta que “hay que encontrar la forma de llevar a cabo estos proyectos con el mínimo impacto medioambiental, que seguro que hay formas de hacerlo, y no descartar cualquier proyecto sin ni siquiera medir su impacto específico”.
Hay que recordar que el Govern balear tiene en marcha un Plan de Impulso de Energías Renovables. En su presentación se afirma que “se quiere impulsar la aprobación de la ordenanza solar térmica entre los diferentes municipios de Balears, con el objetivo de promover la incorporación a las nuevas edificaciones de sistemas de captación de energía solar para la producción de agua caliente sanitaria”.
Asinem teme que, en el futuro, cuando sea aprobado el Código Técnico de la Edificación, que prevé la incorporación obligatoria de elementos y sistemas para el ahorro energético, se creen nuevas situaciones contradictorias similares a la que actualmente se produce con la instalación de placas solares en suelo rústico.